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Entradas

El incendio de una nube

¿Has visto alguna vez el incendio de una nube? Llamaron a los bomberos desde el cielo, pero su teléfono móvil estaba apagado. El fuego nos dejó la noche. (Madrid, un atardecer de este septiembre)

El mundo por Montera

A ras de asfalto se esconde una triste esperanza, la promesa de que su piel ya no pasaría más frío en aquellos países donde perdieron la luz. Se escaparon de demasiados mapas con ilusas ilusiones. Una huida para siempre. Ahora no es posible mirar atrás Han llegado aquí para deletrear de nuevo la palabra traición. Por la noche conjugan el verbo desengaño pegadas a un delgado árbol o a una farola podrida por la complicidad de la rutina que les condena. Qué larga debe ser su noche, cuánto ruido debe haber en cada segundo de su silencio. cuánto silencio deben buscar cuando no dejan de escuchar el ruido sucio del cuerpo desconocido. Cada madrugada los rascacielos son sus zapatos de tacón y el brillo de sus ojos es la niebla.

Tiempo

El tiempo ha de padecer insomnio, tiempo esclavizado que trabaja las 24 horas como aquellas tiendas que nunca apagan las luces por si alguna goma rota, por si algún antojo, por si el depósito del coche una noche de trayecto. No se detiene el tiempo, nunca es domingo ni festivo para el tiempo. No hay contratos a tiempo parcial para el tiempo. Si un reloj se rompe, se ríe el tiempo. Tanto tiempo tiene el tiempo que no tiene memoria y tropieza el tiempo otra vez con la misma piedra porque no se acuerda que ya pasó por allí, que ya pisó por allá y se cayó y otras veces calló el tiempo. No tiene nostalgia el tiempo por el paso del tiempo. Tiene prisa el tiempo. Ayy del tiempo cuando sin voz se queda Ayyy del tiempo cuando sin vos me quedo.

Mensaje de una botella con un mensaje dentro de ella

Soy una botella. Llevo dentro un mensaje que va de mar en mar sin encontrar orilla ni náufrago lector. Soy de cristal, pero las olas no saben romperme. Una vez estuve cerca de una playa, pero el océano vals quiso que siguiera bailando. Aún desconozco el tacto de la arena, su temperatura. Soy una botella y llevo dentro un mensaje.

Volcanes

Hay volcanes en erupción en cualquier esquina y uno piensa en escribir múltiples versos que, finalmente, se derraman de los vasos circulatorios. .......................... Tengo los poemas mal afeitados, la pluma es una cuchilla oxidada. y mi cabeza, un océano de trasquilones que un día quisieron ser estrofas para un buen poema. Tal vez ni siquiera uno bueno. Tan solo un poema. ......................... Es la locura del mendigo la que me trae un poco de cordura. Él es el verdadero hombre del saco. Su voz agrietada, hecha de frío y vino, da miedo. Sí, niños y niñas: ¡Miedo! Miedo porque tose la realidad, y ésta, quema más que la lava.

Yo la vi (Micropoemas del Japón)

Era invierno. Ellas paseaban, entre tímidas sonrisas, por aquel templo cercano al bosque de bambú. La paz existe. Yo la vi. Kyoto, febrero de 2014.

Emmanuel

Cuando voy a comprar a uno de los supermercados que están cerca de casa, me encuentro con los buenos días y la sonrisa de Emmanuel. Yo no voy todos los días, pero sé que él siempre está allí. "Hace frío", me ha dicho hoy antes de entrar a comprar. "Sí, hace frío", le he respondido yo sin saber aún su nombre. Luego he entrado en el supermercado. La compra me ha costado poco más de 23 euros y he pagado con dos billetes. Uno de veinte y otro de cinco. Al salir, le he dado la vuelta. No era mucho, no es el modo, probablemente no sirve de nada. Pero se la he dado. Eso es lo que he hecho. Eso y preguntarle: -¿de dónde eres?. -"Soy de Ghana, allí hace mucho calor", me ha respondido. -¿Cómo te llamas? Yo soy Alfonso. - "Me llamo Emmanuel". - "Encantado, Emmanuel. ¿Cuánto tiempo llevas en España?. He creído entender que lleva dos años. Siempre en Madrid. Hemos hablado un poco más y me he marchado después. Yo no voy todos los días, pero sé que Emman...