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Tiempo

El tiempo ha de padecer insomnio,
tiempo esclavizado
que trabaja las 24 horas
como aquellas tiendas
que nunca apagan las luces
por si alguna goma rota,
por si algún antojo,
por si el depósito del coche
una noche de trayecto.
No se detiene el tiempo,
nunca es domingo ni festivo
para el tiempo.
No hay contratos a tiempo parcial
para el tiempo.
Si un reloj se rompe,
se ríe el tiempo.
Tanto tiempo tiene el tiempo
que no tiene memoria
y tropieza el tiempo
otra vez con la misma piedra
porque no se acuerda
que ya pasó por allí,
que ya pisó por allá
y se cayó
y otras veces calló
el tiempo.
No tiene nostalgia el tiempo
por el paso del tiempo.
Tiene prisa el tiempo.
Ayy del tiempo
cuando sin voz se queda
Ayyy del tiempo
cuando sin vos me quedo.

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.