viernes, septiembre 16, 2016

Constelación KTM

Por las noches hay perros
con la mirada azul
solo la luz de sus ojos
desafía a la oscuridad
de las calles de este valle,
-ciudad de ciudades-
que duerme, sueña y despierta
rodeado de montañas fugaces
que, como estrellas,
aparecen y desaparecen
según los deseos de las nubes.

martes, septiembre 13, 2016

Immundus

“...Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos”
(Eduardo Galeano)

En qué momento decidieron
que el camino adecuado era el incorrecto
y que, escogieras la mano que escogieras,
nunca adivinarías dónde está la moneda.
¿O es que era otro el juego?
Piedra, papel y tijera.
Es una partida macabra en cualquier caso
porque ganan siempre los malos
menos cuando eres tú el malo.
Entonces también te toca perder a ti.

miércoles, agosto 03, 2016

Instantánea nocturno-sonora de verano en Katmandú

Los aviones vuelan por la noche en Katmandú
como si volaran más cerca todavía
de lo que vuelan.

Los cláxones suenan por la noche en Katmandú
Como si sonaran más cerca todavía
de lo que suenan.

Los perros ladran por la noche en Katmandú
como si ladraran más cerca todavía
de lo que ladran.

Las ranas croan por la noche en Katmandú
como si croaran más cerca todavía
de lo que croan.

Los grillos grillan por la noche en Katmandú
como si grillaran más cerca todavía
de lo que grillan.

La lluvia cae por la noche en Katmandú
como si cayera más cerca todavía
de lo que cae.

sábado, junio 18, 2016

La papelera



Tenía 15 años
y todas las hojas eran mías
de los cuadernos, todas
y todos los poemas eran míos
de granos de espinillas, todos
y mías eran las antologías
todas bolas de papel, todas

sábado, abril 09, 2016

Asuntos pendientes

Cada noche,
al terminar el día,
hago balance
de todo lo que tenía que hacer
y no he hecho.
Suelo ver amanecer.

jueves, febrero 18, 2016

Once



Una vez el mar
Una vez Martina
Una vez Ulises
Una vez el viaje
Una vez el misterio
Una vez las ciudades
Una vez el tiempo
Una vez los latidos
Una vez la revolución
Una vez el amor
Una vez y siempre, la poesía.

"Once" en inglés significa "una vez"
Once son los años que cumple "El primer atún de Ulises" desde que, una vez, comencé a escribir.

jueves, febrero 11, 2016

Inspiración

Hoy como todos los días he reservado
el tiempo necesario para no hacer nada
de nada (Raymond Carver).


Quiero escribir, al menos, un poema como Raymond Carver,
sentarme delante de un cuaderno a perder mi tiempo
con la vanidad precisa
y el deseo de que tú también pierdas parte del tuyo,
lo lamentes después y lances desconsolado un grito de rabia
que silencie el aullido de Alan Ginsberg.
Grita de rabia por no encontrar esos versos limpios y escogidos
rimados con maestría, pronunciados y leídos con delicadeza.
Aquí no. Esto es un bosque enmarañado de palabras elegidas
al azar por aquello que Breton vino a llamar escritura automática;
una melodía desacorde, sin ritmo
que nada tiene que ver con el acierto y la virtud del bueno de Ludovico.
¿O de verdad piensas que esto es algo que yo he reflexionado?
No creo que llegues a ser tan iluso.
No busques aquí la gran belleza, Sorrentino. No la busques.
No está. Esto es un abuso de la tinta sobre el papel.
Palabras que desvirgan al papel, que lo ensucian
y lo manchan de pretensiones inútiles, de sueños huecos.
Algunas palabras sobrevivirán (las he tachado). Son afortunadas
porque no serán parte de esto.
Palabras libres que no podrán ser imputadas, investigadas
o puestas en relación alguna con esta trama de impulsos
que se alarga irremediablemente por la idea bretoniana.
Ya está bien.
No sigas. Corta y cambia. Da paso a publicidad.
Cambia tu registro, pero no te dejes registrar
por escribir lo que piensas, por pensar lo que escribes.
¡Da paso a publicidad! Busca unos minutos para recuperarte.
Coge aliento, respira.
Recuerda el comienzo. ¿Cuál era la idea?
Al menos uno. ¡Uno!, como el pobre desgraciado de Carver.
Solo uno.
Pobre desgraciado. Cuando la vida le empezaba a ir bien,
¡el maldito cáncer! Enamorado que estaba…
Y desintoxicado. Por fin, desintoxicado.
Volvemos tras una breve pausa. Búscala ahora.
Quizás te dé tiempo. Adivina su escondite.
Cuenta cien hacia atrás y sal a su encuentro.
Y no hagas trampas. Te conozco.
No despegues la cara de la pared y aprieta bien los ojos.
…Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero!
¡Vamos, sé rápido! El tiempo se acaba.
Vuelves al directo, a la vida real.
Y la vida sigue. Escribe algo. ¡Escríbelo ya!
Escríbelo o aúlla.
Como Ginsberg.