miércoles, agosto 03, 2016

Instantánea nocturno-sonora de verano en Katmandú

Los aviones vuelan por la noche en Katmandú
como si volaran más cerca todavía
de lo que vuelan.

Los cláxones suenan por la noche en Katmandú
Como si sonaran más cerca todavía
de lo que suenan.

Los perros ladran por la noche en Katmandú
como si ladraran más cerca todavía
de lo que ladran.

Las ranas croan por la noche en Katmandú
como si croaran más cerca todavía
de lo que croan.

Los grillos grillan por la noche en Katmandú
como si grillaran más cerca todavía
de lo que grillan.

La lluvia cae por la noche en Katmandú
como si cayera más cerca todavía
de lo que cae.

sábado, junio 18, 2016

La papelera



Tenía 15 años
y todas las hojas eran mías
de los cuadernos, todas
y todos los poemas eran míos
de granos de espinillas, todos
y mías eran las antologías
todas bolas de papel, todas

sábado, abril 09, 2016

Asuntos pendientes

Cada noche,
al terminar el día,
hago balance
de todo lo que tenía que hacer
y no he hecho.
Suelo ver amanecer.

jueves, febrero 18, 2016

Once



Una vez el mar
Una vez Martina
Una vez Ulises
Una vez el viaje
Una vez el misterio
Una vez las ciudades
Una vez el tiempo
Una vez los latidos
Una vez la revolución
Una vez el amor
Una vez y siempre, la poesía.

"Once" en inglés significa "una vez"
Once son los años que cumple "El primer atún de Ulises" desde que, una vez, comencé a escribir.

jueves, febrero 11, 2016

Inspiración

Hoy como todos los días he reservado
el tiempo necesario para no hacer nada
de nada (Raymond Carver).


Quiero escribir, al menos, un poema como Raymond Carver,
sentarme delante de un cuaderno a perder mi tiempo
con la vanidad precisa
y el deseo de que tú también pierdas parte del tuyo,
lo lamentes después y lances desconsolado un grito de rabia
que silencie el aullido de Alan Ginsberg.
Grita de rabia por no encontrar esos versos limpios y escogidos
rimados con maestría, pronunciados y leídos con delicadeza.
Aquí no. Esto es un bosque enmarañado de palabras elegidas
al azar por aquello que Breton vino a llamar escritura automática;
una melodía desacorde, sin ritmo
que nada tiene que ver con el acierto y la virtud del bueno de Ludovico.
¿O de verdad piensas que esto es algo que yo he reflexionado?
No creo que llegues a ser tan iluso.
No busques aquí la gran belleza, Sorrentino. No la busques.
No está. Esto es un abuso de la tinta sobre el papel.
Palabras que desvirgan al papel, que lo ensucian
y lo manchan de pretensiones inútiles, de sueños huecos.
Algunas palabras sobrevivirán (las he tachado). Son afortunadas
porque no serán parte de esto.
Palabras libres que no podrán ser imputadas, investigadas
o puestas en relación alguna con esta trama de impulsos
que se alarga irremediablemente por la idea bretoniana.
Ya está bien.
No sigas. Corta y cambia. Da paso a publicidad.
Cambia tu registro, pero no te dejes registrar
por escribir lo que piensas, por pensar lo que escribes.
¡Da paso a publicidad! Busca unos minutos para recuperarte.
Coge aliento, respira.
Recuerda el comienzo. ¿Cuál era la idea?
Al menos uno. ¡Uno!, como el pobre desgraciado de Carver.
Solo uno.
Pobre desgraciado. Cuando la vida le empezaba a ir bien,
¡el maldito cáncer! Enamorado que estaba…
Y desintoxicado. Por fin, desintoxicado.
Volvemos tras una breve pausa. Búscala ahora.
Quizás te dé tiempo. Adivina su escondite.
Cuenta cien hacia atrás y sal a su encuentro.
Y no hagas trampas. Te conozco.
No despegues la cara de la pared y aprieta bien los ojos.
…Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero!
¡Vamos, sé rápido! El tiempo se acaba.
Vuelves al directo, a la vida real.
Y la vida sigue. Escribe algo. ¡Escríbelo ya!
Escríbelo o aúlla.
Como Ginsberg.

jueves, enero 21, 2016

Los milagros



Frente a la panadería
las mujeres venden aguacate
al hombre blanco de barba y pelo largo
que soy yo
Piensan las mujeres
que me parezco a Jesucristo,
me lo dicen entre risas
mientras colocan en una bolsa pequeña,
transparente, azul y blanca
los tres aguacates que voy a comprar
para abrirlos después y untarlos
en varios de bollos de pan
que serán míos en breve
por ciento cincuenta kwanzas
Me digo a mí mismo que no soy ningún dios,
que este lugar no entiende de milagros,
que aquí la multiplicación de pan por pan
casi siempre es cero
y que la moneda con nombre de río
de un país que llora oro negro
no sabe convertirse en pez.


jueves, enero 14, 2016

El náufrago fantasma

“La puerta del sueño parece cerrada para siempre”
(Octavio Paz en “Las peras del olmo”)


Náufrago fantasma,
solo el olvido parece recordarte.
Se ríe en tu cara la muerte
dejándote vagar sin timón
por esta vida
que no es vida para ti.
Equilibrista de la nada,
apenas un hilo invisible te sostiene
y maldito ese hilo,
a la dignidad ajeno,
que te mantiene en pie
por las calles de Cuito.
Un día tras otro
es igual al siguiente
en una espiral monótona,
salvaje, diabólica.
¿Y la noche?
La noche es siempre
una parada de autobús abandonada
donde ardes,
sin que el fuego te queme,
en el infierno que te habita.