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Emmanuel



Cuando voy a comprar a uno de los supermercados que están cerca de casa, me encuentro con los buenos días y la sonrisa de Emmanuel. Yo no voy todos los días, pero sé que él siempre está allí. "Hace frío", me ha dicho hoy antes de entrar a comprar. "Sí, hace frío", le he respondido yo sin saber aún su nombre. Luego he entrado en el supermercado. La compra me ha costado poco más de 23 euros y he pagado con dos billetes. Uno de veinte y otro de cinco. Al salir, le he dado la vuelta. No era mucho, no es el modo, probablemente no sirve de nada. Pero se la he dado. Eso es lo que he hecho. Eso y preguntarle: -¿de dónde eres?. -"Soy de Ghana, allí hace mucho calor", me ha respondido. -¿Cómo te llamas? Yo soy Alfonso. - "Me llamo Emmanuel". - "Encantado, Emmanuel. ¿Cuánto tiempo llevas en España?. He creído entender que lleva dos años. Siempre en Madrid. Hemos hablado un poco más y me he marchado después. Yo no voy todos los días, pero sé que Emmanuel siempre está allí y me imagino que, no solo los días de frío, hace frío.


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Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Constelación KTM

Por las noches hay perros
con la mirada azul
solo la luz de sus ojos
desafía a la oscuridad
de las calles de este valle,
-ciudad de ciudades-
que duerme, sueña y despierta
rodeado de montañas fugaces
que, como estrellas,
aparecen y desaparecen
según los deseos de las nubes.

Instantánea nocturno-sonora de verano en Katmandú

Los aviones vuelan por la noche en Katmandú
como si volaran más cerca todavía
de lo que vuelan.

Los cláxones suenan por la noche en Katmandú
Como si sonaran más cerca todavía
de lo que suenan.

Los perros ladran por la noche en Katmandú
como si ladraran más cerca todavía
de lo que ladran.

Las ranas croan por la noche en Katmandú
como si croaran más cerca todavía
de lo que croan.

Los grillos grillan por la noche en Katmandú
como si grillaran más cerca todavía
de lo que grillan.

La lluvia cae por la noche en Katmandú
como si cayera más cerca todavía
de lo que cae.