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Emmanuel



Cuando voy a comprar a uno de los supermercados que están cerca de casa, me encuentro con los buenos días y la sonrisa de Emmanuel. Yo no voy todos los días, pero sé que él siempre está allí. "Hace frío", me ha dicho hoy antes de entrar a comprar. "Sí, hace frío", le he respondido yo sin saber aún su nombre. Luego he entrado en el supermercado. La compra me ha costado poco más de 23 euros y he pagado con dos billetes. Uno de veinte y otro de cinco. Al salir, le he dado la vuelta. No era mucho, no es el modo, probablemente no sirve de nada. Pero se la he dado. Eso es lo que he hecho. Eso y preguntarle: -¿de dónde eres?. -"Soy de Ghana, allí hace mucho calor", me ha respondido. -¿Cómo te llamas? Yo soy Alfonso. - "Me llamo Emmanuel". - "Encantado, Emmanuel. ¿Cuánto tiempo llevas en España?. He creído entender que lleva dos años. Siempre en Madrid. Hemos hablado un poco más y me he marchado después. Yo no voy todos los días, pero sé que Emmanuel siempre está allí y me imagino que, no solo los días de frío, hace frío.


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Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.