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Mostrando entradas de septiembre, 2012

L

Pienso en el cielo que habita
nuestra habitación,
en las sábanas revueltas
como nubes desertoras de tormentas.

Paredes ajenas al invierno,
donde abrigan las palabras sencillas,
las caricias sinceras,
abrazo del sueño y de los cuerpos desnudos.

Me cuesta creer que ahí afuera
está el tráfico y el ruido,
que hay alguien que protesta
o alguna canción que llora.

Esta habitación es un refugio,
una cueva de susurros.
¿Puedes oír el eco de mis manos?
Estoy volando sobre ti
como los cisnes que buscan primavera.

Pero también salimos fuera
y nos ve la calle:
ruido convertido en melodía.
La lluvia observa perpleja
nuestras risas en los charcos.

Te queda muy bien ese vestido.
Es naranja, como un zumo de mango.
Sí, ya es de noche, pero lo veo.
Veo tu vestido y el zumo de mango.








Infiel septiembre

Sueles ser el último en salirte
de la piscina,
pero también disfrutas
siendo el primero que se atreve
a desnudar árboles.
Seductor de estaciones:
subes al vagón estival y,
con el tren a punto de llegar,
saltas al compartimento
donde bailan las hojas secas.