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Trípoli, 22F (¡Basta ya!)

Pánico
Miedo
Disparos y gritos
Pánico
Miedo
Masacre total

Los helicópteros sobrevuelan la ciudad
disparan contra la gente
hay coches
y disparan también.

Pánico
Miedo
Disparos y gritos
Pánico
Miedo
Masacre total

Hay cadáveres por la calle.
La Plaza Verde
es roja:
sangre, llamas y barricadas.

Europa es silencio.
La palabra la tiene el crudo,
el pueblo lo tiene crudo.

El apunte: Libia cuenta con una producción de petróleo aproximada de 1,8 millones de barriles diarios, de la cual exporta el 90%, y de esa cantidad el 90% se destina a Europa. La producción energética de Libia (petróleo y¡gas) significa el 95% de las exportaciones de ese país y el 85% de los ingresos fiscales del gobierno libio.

El petróleo libio es de alta calidad (liviano y dulce), lo que le asegura un mercado amplio, pero en situaciones de tensión, podría afectar desproporcionadamente los precios mundiales de otros crudos.


Libia es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y tiene las reservas más grandes probadas de Africa (3,34% de los reservas mundiales, de acuerdo con el BP 2008 Statistical Energy Survey.

Comentarios

Rodolfo Serrano ha dicho que…
Amigo Alfonso. Gracias por tu visita. Y por tus versos. tampoco te conocía y ha sido un descubrimiento maravilloso.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Gracias Rodolfo por tus palabras. Me alegra que te refugies de vez en cuando en esta guarida de náufragos. En mí tienes ya un lector fiel. Tus poemas enganchan.

Entradas populares de este blog

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.