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"Come here before sunrise"

Deja que te cuente
mi historia de montañas,
con altos y bajos,
Acércate a mi calendario,
aparece un día de estos,
el que tú quieras,
cuando lo prefieras.
Da igual que no sea viernes
ni sábado. Será divertido
de todas formas.
Resucitemos un domingo o
salvemos un lunes.
No dejes cruces huérfanas
en mi agenda, no me hagas hacer tachones
ni arrancar páginas.
Tengo muchos vientos que silbarte.
"Come here before sunrise".

Comentarios

Ulysses ha dicho que…
Hola saludos, que estés bien de Ulysses a Ulises
Anónimo ha dicho que…
Animado por tu padre he accedido a tu blog.Me resulta interesante, en particular la zona de relatos breves. ¿No has participado en ningún certamen literario? Te animo a hacerlo; tus historias cortas tienen gancho y dicen mucho; A MI ME GUSTA BUCEAR POR DEBAJO DE LAS PALABRAS; OCURRE COMO EN EL MAR: DEBAJO DE LA SUPERFICIE SERENA O ENFURECIDA SE ENCUENTRAN MILLONES DE MISTERIOS POR DESCIFRAR; SÓLO HAY QUE TENER UNAS BUENAS GAFAS Y UNOS MEJORES PULMONES.
Bueno,que sigas en la brecha. Recibe un cordial saludo.
JUAN CARLOS PEREZ LOPEZ

juancarlosperezlopez2msn.com
blog: http://tcuento.blogspot.es/1249233000/tcuento-el-blog-de-juan-carlos-perez-lopez/

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.