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El náufrago fantasma

“La puerta del sueño parece cerrada para siempre”
(Octavio Paz en “Las peras del olmo”)


Náufrago fantasma,
solo el olvido parece recordarte.
Se ríe en tu cara la muerte
dejándote vagar sin timón
por esta vida
que no es vida para ti.
Equilibrista de la nada,
apenas un hilo invisible te sostiene
y maldito ese hilo,
a la dignidad ajeno,
que te mantiene en pie
por las calles de Cuito.
Un día tras otro
es igual al siguiente
en una espiral monótona,
salvaje, diabólica.
¿Y la noche?
La noche es siempre
una parada de autobús abandonada
donde ardes,
sin que el fuego te queme,
en el infierno que te habita.

Comentarios

Rafael ha dicho que…
Muy Bonito.... Pero que cruda realidad!

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.