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Lo que te escribí cuando tú ya no estabas

En el laberinto de los álamos,
en las entrañas de una adivinanza,
entre las sábanas de unos versos
mal arropados por el invierno
en la cima de una obsesión,
en lo más profundo de un recuerdo,
en Kamchatka,
sensible -como tú-
a los temblores.

Allí y en otros mapas mudos
buscarás lo que te escribí
cuando tú ya no estabas.

Comentarios

ro ha dicho que…
sensible, como tú, a los temblores...

últimamente creo que somos sensibles a todo, todo el rato.

en ese punto, cuando el cabreo, la frustración o la injusticia fluyen... intento desarmarme, descomponer el alrededor para deshacerme de todo lo que sobra y descubrir -con respiro de alivio y media sonrisa- que la esencia sigue ahí.

sencilla, básica, fundamental. los pilares de mi felicidad sobreviven pese a mi empeño en colocarles cosas encima, sin diseño ni urbanismo.

entonces, con serenidad de las que hacen sonreir por dentro, de tú a tú contigo mismo,
doy otro sorbo a mi café dejándome caer aún más en la tumbona,
echo un vistazo a la nueva rosa que me regala mi rosal,
y vuelvo a bucear en mi libro mientras la brisa juega con mis últimos vestidos de verano
(prometiéndome -sin mucha esperanza de éxito- no volver a leer el periódico, ni abrir cartas del banco, ni hacer listas de cosas pendientes, ni pensar en incertidumbres laborales...al menos, si no es para dejarnos llevar por la nostalgia delante de un café compartido).

besos desde tu casa de sevilla

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Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Constelación KTM

Por las noches hay perros
con la mirada azul
solo la luz de sus ojos
desafía a la oscuridad
de las calles de este valle,
-ciudad de ciudades-
que duerme, sueña y despierta
rodeado de montañas fugaces
que, como estrellas,
aparecen y desaparecen
según los deseos de las nubes.

Instantánea nocturno-sonora de verano en Katmandú

Los aviones vuelan por la noche en Katmandú
como si volaran más cerca todavía
de lo que vuelan.

Los cláxones suenan por la noche en Katmandú
Como si sonaran más cerca todavía
de lo que suenan.

Los perros ladran por la noche en Katmandú
como si ladraran más cerca todavía
de lo que ladran.

Las ranas croan por la noche en Katmandú
como si croaran más cerca todavía
de lo que croan.

Los grillos grillan por la noche en Katmandú
como si grillaran más cerca todavía
de lo que grillan.

La lluvia cae por la noche en Katmandú
como si cayera más cerca todavía
de lo que cae.