¿Quién oye a los peces cuando lloran? (Henry David Thoreau) Existe una vida perra que maltrata y araña, que hiere y escuece, sin servicios de atención al cliente, repleta de urgencias, con una lista de espera donde siempre se cuela el olvido primero en la fila. Hablo de ciudades oscuras cuando es de noche y a plena luz. Hablo de niños sin juguetes. Con padres, pero huérfanos. Hablo de mantas que abrigan nubes grises y piratas que naufragan en la calle sin cofre del tesoro, sin paraísos soñados en patera. Hablo de cuentos chinos a la luz de la luna de un audi oscuro que conduce a un taller inmundo repleto de máquinas de coser injusticias. Existe un mundo sórdido que vomita cada mañana mientras tú y yo -ajenos a él- devoramos donuts. Allí hay cáncer y hay mendigos, gente buena con mala suerte, gente mala con poder, gente sin poder hacer nada. Y también hay desgraciados, que con todo, nada. Hablo de los rascacielos que presumen de éxito mientras la gente se arrastra por el fango del asfal...
La guarida de los náufragos ©