I Pronto dormirás en la almohada de diciembre y cuando despiertes serás enero, hará frío y tendrás otro nombre, otro final, que en realidad es otro comienzo. Lo de antes, el cero que te cierra, el doce, el treinta y uno que te despiden, serán una puerta que cierra la primera década de un siglo joven, pero repleto ya de sensaciones. II Aprendí a volar a través de los cristales en lentos trenes regionales que se hacían llamar Express, memoricé el trayecto de las gotas de lluvia en una ventanilla, afilé el lápiz del carpintero a sangre fría y Truman Capote y Laguillo me esperaban siempre en Sevilla, eu un piso que rebosaba basura y amistad a partes iguales. Pensaba iluso en ser un buen periodista. Aún hoy lo pienso. Quiero decir: sigo siendo un iluso. III Una profesora de Toulouse y un amigo que se marchó a Londres me despertaron Lyon Erasmus me vistió con bufandas, melena y chaquetas de pana. Descubrí la nieve, que el hielo resbala y que la vieja Europa es fría y cálida al mismo tiempo. ...
La guarida de los náufragos ©