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Elle est où l´inspiration? (Interrogantes en diciembre)

¿Quién le afina la punta al lápiz?

¿Quién se ha llevado la tinta?

¿Quién puso las ideas a secar al sol
en el tendedero toda una semana?

¿A qué se debe esta espesura,
este mar de agua estancada?

¿Qué le sucede a este "intento" de
de poeta?

¿Quién ha vaciado la libreta?

¿Dónde reclamar versos
si no hay servicios de atención al paciente?

Comentarios

Beluka ha dicho que…
Ay, la sequía... A mí la suele curar el invierno, cuanto más frío, mejor, pero hay veces que ni con nieve, oiga.
Besos y suerte en la búsqueda de las musas!
Miguel Cobo ha dicho que…
Respira hondo: Eso es inspiración, mon fils. Pero, de todas formas, te ha pasado como a Serrat en "No hago otra cosa que pensar en ti"
Abrazo paternal
QuietBrown ha dicho que…
Pues sí, a veces se escapa. No tengas prisa, volverá, cuando menos la esperes y la busques, aparecerá de nuevo =)

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.