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"Busco cuerpo donde vivir"

A ti, que empiezas por donde acabas

Propongo habitar tu cuerpo,
ser el inquilino que se pierda
en todas tus habitaciones.

Quiero tus lugares con más luz,
las mejores vistas exteriores,
pero también tus rincones
más oscuros,
esos en los que poder perderse
en las tardes de invierno
-cuando es necesario entrar en calor-.

Propongo pagarte el alquiler
con besos, caricias,
con sábanas revueltas
y camas movedizas.

La fianza será mi complicidad,
vayan mis versos
como primera mensualidad.

Devuélveme una sonrisa
como acuse de recibo
y mañana mismo estaré en ti.

Comentarios

crisálida ha dicho que…
muy bonito,
como también el anterior
-mi silencio, tu nostalgia-
es muy grande
Beluka ha dicho que…
Precioso, una oportunidad inmobiliaria que no debes dejar escapar :)
Réquiem por Amor ha dicho que…
Me acordé de tí y me encuentro esta joya. Acabo de escribir poesía por primera vez en mucho tiempo. Y ahora me voy encantado a la cama. Un saludo

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.