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Ex-presión (también Libertad)

Que derriben las estatuas
de dictadores ridículos,
que sus calles
se queden sin nombres
- o mejor aún-
que sus nombres
se queden sin calles
y sin memoria.
Que se queden sus banderas
sin escudos,
sin colores sus banderas.

Es tiempo de renombrar
la ciudad,
de enterrar la basura
y de liberar a las gaviotas
de la condena del vertedero.
No más escombros
en los parques.

Que una estatua
la levante un verso libre,
que la gaviota no huela mal
sino que huela a mar
y que las calles se llamen
azul, libélula,montaña
o tú.
Que seamos nosotros quienes
decidamos si el callejón tiene
o no salida
sin miedos,
sin vergüenzas,
sin sinvergüenzas
y con la imaginación
por bandera.

Comentarios

Miguel Cobo ha dicho que…
¡Ole, Óle y Olé!
Beluka ha dicho que…
pero sin olvidar... :)
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Sin olvidar, pero intentando no abrir heridas que se puedan volver a infectar.
Anónimo ha dicho que…
genial Alfonso!! Coco
Alicia ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alicia ha dicho que…
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Anónimo ha dicho que…
Que artistazo tas exo!!!!Fran
Réquiem por Amor ha dicho que…
Me encantó. Te lei, supongo, en una cuartilla de cosmopoetica. Eres bueno.

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Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

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me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
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dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

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Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
y era invierno.
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nadie te enseña
a escribir
la palabra muerte.
Así que pinté
a mi abuelo en
un dibujo:
estaba rodeado
de sí mismo
y podía flotar
encima de las nubes.
Yo las pinté blancas,
sin saber
que era un día gris.
Hoy tengo ya memoria.
Puedo incluso perderla
o inventarla.
Yo recuerdo a un loco
con una bolsa de supermercado
en la cabeza.
También recuerdo a otro,
a las afueras del pueblo.
Cigarro en boca,
deambula entre la carretera
y los olivares.
Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.