Y apareció Aute con esta bella canción y me hizo pensar en lo rápido que pasa el tiempo. Quisiera hacer como los relojes de esta canción y huir, escaparme del paso del tiempo. Y congelar el momento actual, y que la vida fuese eterna en cinco minutos... Era la noche como un suave infierno de diablos borrachos cantando a la luna de Tepoztlán. Bajo el sombrero de un árbol de estrellas brotaban corridos de amores quemados bajo el volcán. Cuando llegaste, de pronto una luzde luna escarlata cayó en cataratadesde una pirámide. Sobre tu pecho colgaba una cruz y como un consuelo arropaba tu duelo el calor de una clámide. Y nos dijiste: "permítanme,voy a quedarme cinco minutos, cinco minutos, los que me quedan, y olvido el luto,cinco minutos, cinco y no más". Y esos minutos tomaron tequila, cantando, riendo, llorandoa la luna de Tepoztlan. Y los relojes huyeron del tiempo cuando alguien te dijo: "Señora,las diosas nunca se van". Y despertaron al amanecer perdidos arrojos en t...
La guarida de los náufragos ©