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El crucero

Escultora de luz y sombra
en el laberinto tricolor del mundo
Un amor recuperado,
el crítico literario, asesinado
La belleza tiene mil caras
para huir de la suburbia
y poblar campos de ceniza.

Será el principio de un nuevo crucero
donde habrá nuevos viejos pecados

Comentarios

Nobody's boy ha dicho que…
¡Muy bueno!
Anónimo ha dicho que…
¿Por qué el nombre Julià Carax?
El personaje de una libro.
Robó mi corazón, Carax.
Junto a Daniel, vida cobró.

Su Barcelona mia también.
Desde Santa Ana a Drassanes.
Que por sus páginas me guien.
Por la ciudad y sus calles.

Me alegra saber,
que a más personas,
güella les dejó.

No cuesta entender.
También te marcó
"La sombra del viento".

Núria Monfort( me gusta tu blog)
Julián Carax ha dicho que…
Una vez más, gracias. Y Nuria, bienvenida a mi blog. Me alegro de que te guste
Laura ha dicho que…
Me alegra haber llegado hasta tu blog. Realmente sugerente. Me gusta...
Un saludo.
Julián Carax ha dicho que…
Muchas gracias Laura, yo sí que me alegro de que te haya atrapado una ola de este mar que siempre está en movimiento. un beso

Entradas populares de este blog

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.