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Huir del tiempo

Y apareció Aute con esta bella canción y me hizo pensar en lo rápido que pasa el tiempo. Quisiera hacer como los relojes de esta canción y huir, escaparme del paso del tiempo. Y congelar el momento actual, y que la vida fuese eterna en cinco minutos...

Era la noche como un suave infierno
de diablos borrachos
cantando a la luna de Tepoztlán.
Bajo el sombrero de un árbol de estrellas
brotaban corridos de amores quemados bajo el volcán.
Cuando llegaste, de pronto una luzde luna escarlata
cayó en cataratadesde una pirámide.
Sobre tu pecho colgaba una cruz
y como un consuelo arropaba tu duelo
el calor de una clámide.
Y nos dijiste: "permítanme,voy a quedarme cinco minutos,
cinco minutos, los que me quedan,
y olvido el luto,cinco minutos,
cinco y no más".
Y esos minutos tomaron tequila,
cantando, riendo, llorandoa la luna de Tepoztlan.
Y los relojes huyeron del tiempo
cuando alguien te dijo:
"Señora,las diosas nunca se van".
Y despertaron al amanecer perdidos arrojos
en tus negros ojos heridos por el dolor.
Cuando dijiste: "amar no es perder",
Sam Peckinpah, arriba,brindó con un "viva,Señora, ¡por el amor!
"Y nos dijiste: permítanme...
Knock, knock, knock, knockin'on Heaven's door...

Comentarios

atemporal ha dicho que…
atemporal, sueño con ser atemporal y q todos y todo lo q me rodea tb lo sea... el tiempo duele
phj ha dicho que…
El tiempo... aún hay tiempo! J.Carax

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Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
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y ha…

Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
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Yo aún no lo sabía.
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la palabra muerte.
Así que pinté
a mi abuelo en
un dibujo:
estaba rodeado
de sí mismo
y podía flotar
encima de las nubes.
Yo las pinté blancas,
sin saber
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Hoy tengo ya memoria.
Puedo incluso perderla
o inventarla.
Yo recuerdo a un loco
con una bolsa de supermercado
en la cabeza.
También recuerdo a otro,
a las afueras del pueblo.
Cigarro en boca,
deambula entre la carretera
y los olivares.
Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.