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Tormenta



Estoy oyendo los truenos.
¿Dónde hay más tormenta:
ahí afuera o aquí dentro?
No soy capaz de exiliar
a los signos de interrogación
y disipar la duda,
cerrar el paraguas.

Hace un mes que no leo
más de dos páginas seguidas de una novela.
¿Pereza o drama?
Dos nuevos signos sin orden de alejamiento,
sin medios para independizarse.

Cada día miro el calendario.
Ahora más que nunca. Tacho los días que pasan
con un rotulador rojo permanente.
Es curioso, permanente para algo que ya ha pasado.
Que ya es pasado. Una cruz roja.
Voluntariamente, pretérito perfecto simple.
Esos días trabajé, comí, amé, callé, besé, hablé.
Algo dormí. Intuyo, soñé.
Rara vez recuerdo lo que sueño.
Cuando ocurre suele ser triste o bello. Sin término medio.
Despertar es un alivio o una putada. Depende.

El caso es que se avecina el futuro
y viene conjugado imperfecto.
Cada día nuevo por venir tiene una incertidumbre
marcada con tinta invisible (o que no quiero ver),
un vértigo "esdrújulo" con acento vocal, con vocación de acento.

A veces,
(sigue la tormenta. Aprieta fuera, aprieta dentro)
hay en la cabeza o quizás en alguno de mis hombros
una especie de Pepito Grillo, de ángel o demonio,
que me dice: "no regreses, no vuelvas a la Vieja Europa
si no hay crema anti-envejecimiento en el duty-free del aeropuerto.
"Volver a la vieja Europa solo si rejuvenece",
reza la pantalla de "International Departures".

¿Actualizar el curriculum vitae
o escribir poemas?
Cumplo años y aún no sé si sé
colocar las conjunciones copulativas donde debo.

Mientras aprendo o no,
se acumulan las interrogaciones en la frontera
de las respuestas.

Comentarios

Miguel Cobo ha dicho que…
El futuro imperfecto presenta muy mal aspecto. Pero es el único accidente que distrae la atención de su conjugación, mucho más alentadora en persona, número, tiempo, modo y voz. Ejemplo: Tú sonreirás.
Ahora sigue con otros (pero elige los infinitivos adecuados).

Un abrazo
Pedrajas ha dicho que…
Da miedo entrar en tu blog: fondo negro, foto perfil en blanco y negro. En vez de ver un futuro imperfecto, ¿por qué no ver un futuro esperanza?. Ahora hay personas que quieren cambios, cuando antes solo dormían. La cosa se pondrá negra, aún más, pero hace falta para que haya cambios.

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
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El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
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de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
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Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.