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¡Boom!


¿Quién abrió la caja
de Pandora?
Alguien la frotó
creyendo que -maravillosamente-
aparecería el buen amigo
de Aladino.

Sin embargo, despertó el mal genio.
Tres deseos a la basura,
y muchos cuentos chinos.

Mil y unas noches sin conciliar
el sueño,
durmiendo en una alfombra
de cristales rotos.

Se clavan cada día
los titulares,
porque son tristes los que dicen
la verdad,
porque los que mienten
son mentira.
Todos muestran las armas de destrucción masiva.
Sí, tenía razón el bigote en la sombra:
están mucho más cerca de lo que nosotros pensamos.

Leo que hay una plaga contagiosa de incertidumbre
y yo no me vacuné a tiempo
(¿acaso hay inyecciones contra la estupidez?),
que la hipocresía se extiende como una pandemia,
ministras de sanidad en su insano juicio,
que se ríen en tu cara pronunciando
sombras.
Aumenta la venta de panderetas.

A mí se me ocurre gritar
¡GRITAR!
Luego voy y me callo.
Contradicciones al uso.
Escucho música, que dice que amansa a las fieras,
pero soy hombre elefante,
que no teme a disparos reales
¿o sí debo ponerme escudos antimisiles en los pies?

La sociedad es un zumo concentrado, un spray ambientador:
"¿agitar antes de usar?"
¿Por qué?
Se me vuelve a ocurrir gritar
mientras escucho canciones de Love of Lesbian
como si fuera un loco despechado,
como un idiota capaz de congelarse en un horno encendido
¡voy a romper las ventanas!

Busco trabajo.
pero, ¿busco trabajo?
Enfermedad contagiosa, te hablaba antes de eso.
De gritar y luego callarse. Me vuelve a salir una sucesión de líneas
a las que dudo si es legal llamar versos.
¿Es un crimen hacer poemas de dudas sin invitar a las nubes?
Que me detengan.
He cogido un miedo enorme a las tijeras.
Confieso que he pecado, señor. Escribo para no enloquecer
y para volverme loco. Y para volverte loca.

¿Me crees? Sé que lo harías
si fuera capaz de pagarte las facturas de la luz
para siempre. Sí aprendiera a encenderte
toda la eternidad a oscuras.
Me atrevo a prometerte esto último.

Tienes mi compromiso por escrito de Babel.
Mi lengua no se desmorona.

He vuelto a abrir el periódico. Han caducado las páginas
y me ha abandonado abril. Así que hago clic y abro un link
de infojobs. La panacea del fracaso. Tu CV es un yogurt
natural del año pasado.

Natural es que, entre todas las ofertas,
se busquen
acróbatas,
contorsionistas y
equilibristas.





Comentarios

Beluka ha dicho que…
Busquemos felices, tienen que quedar deseos!
Miguel Cobo ha dicho que…
Tratándose de la "Guarida de los náufragos" es lógico que el que escribe trate de aferrarse a cualquier tabla de salvación. Y escribir estos textos lúcidos es una de la formas de salvarse.

Un abrazo, fils
Anónimo ha dicho que…
un abrazo desde canarias don alfonso!!!.Zeben

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.