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Harvest moon


Está sonando una canción
en la habitación,
suena a penumbra e incógnita,
sabe agradable y huele a promesa

tiemblan fuera las hojas
de los árboles caducos
por miedo al cambio de estación

pronto pasará el tren y se bajará
otro otoño en el andén
que nombra tus pasos.

Asómate una de sus noches
a la ventana y pide un deseo
cuando creas ver más cercana
la luna

habrá más luz,
tendrás más tiempo para
recoger los frutos,
para dibujar tus sueños
mientras bailas.

Instrucciones de lectura. Lee estos versos mientras escuchas esta canción la noche de la Harvest Moon y, si puedes, báilala con alguien.

("Harvest moon" o luna de cosecha es la Luna llena más cercana al equinoccio de otoño. La luz extra proporcionada por la Luna llena permitía a los agricultores prolongar un poco la jornada de trabajo en esta época de recogida de los frutos del campo. La Luna suele retrasar su salida cada noche unos 50 minutos. Sin embargo, en torno al 23 de septiembre, el ángulo que forma la eclíptica con el horizonte es menor de lo habitual, y el retraso es de sólo 20 o 30 minutos, menor cuanto más al norte nos encontremos).

Comentarios

RAZHEL ha dicho que…
lindura, la gorda plateada, dicen q murio de envidia, y quedo palida, yo creo q no, q se queda amando, y deja al sol hacer los restos...

cobo bike cantabria cry mañana...

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
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El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
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Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Tarde de frío

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cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

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y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

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se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.