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Hera eras

"La envió Hera, la diosa de los brazos de nieve, preocupada por la suerte de los príncipes" (La Ilíada, Homero)


Recurrimos al tiempo
como justificante de pago
de nuestras deudas,
la tirita para esas heridas
que se infectan,
sobrealimentadas de rutina.

Pero no, lo sabes bien:
no saldamos nuestras dudas
con el tiempo,
y pellizca el recuerdo de tus labios
a plazo fijo en mi azotea,
pensamientos centrifugados,
un árbol frondoso con un alto tipo
de interés. Yogurt de hoja perenne,
que no quiere consumirse preferentemente
antes de...
Ramas que te nombran, ya sea verano
o pleno infierno. Sí,
cuando hace frío y es diciembre,
y tus abrazos son de nieve.
Tú, convertida en Diosa Hera. Ahora
y luego. Después que antes.
Hera eras.

Comentarios

Ene ha dicho que…
Tiempo, efecto placebo.

Bonitos versos, muy bonitos.

Besos...
y besos.
Rodolfo Serrano ha dicho que…
Me encantan tus imágenes
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Gracias Ene, por tus navegaciones recientes. Este mar te agradece las visitas con dulces brisas.

...............................

Rodolfo, siempre me alegran tus mensajes. De un poeta de verdad a un aprendiz de versos. Gracias por pasarte por mi orilla. Yo siempre me baño en la tuya y es un soplo fresco de poesía de la buena. Abrazos.
QuietBrown ha dicho que…
Genial como siempre, sin defraudar =)

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Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
y era invierno.
Yo aún no lo sabía.
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nadie te enseña
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la palabra muerte.
Así que pinté
a mi abuelo en
un dibujo:
estaba rodeado
de sí mismo
y podía flotar
encima de las nubes.
Yo las pinté blancas,
sin saber
que era un día gris.
Hoy tengo ya memoria.
Puedo incluso perderla
o inventarla.
Yo recuerdo a un loco
con una bolsa de supermercado
en la cabeza.
También recuerdo a otro,
a las afueras del pueblo.
Cigarro en boca,
deambula entre la carretera
y los olivares.
Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.