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"Muñeco ruso"


Mi originalidad reside
en que estoy hueco por dentro.

Cada vez me hago más pequeño,
hay un yo menor dentro de mí
y dentro de ese yo hay otro,
más pequeño aún
que se esconde a su vez en otro yo,
eco ya lejano del primer yo,
que sigo siendo yo, pero más grande
y más hueco.

Soy impar,
lunático en cuarto menguante,
aspirina efervescente,
vapor de agua,
principio con final,
cuento chino,
gris marengo.

Apaga el alud,
Corten.

Suena "La Balada de Neus" (Kraked Unit), de la BSO de "Les poupées russes" (metamorfosis de Erasmus a... ¿qué?, como los protagonistas de la segunda parte de "L´auberge espagnole")

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
a mi me gusta descubrir qué hay dentro de cada muñeca rusa tuya, porque es mejor que ir en montaña rusa, y no suena a hueco sino a eco :) Un beso geográfico
Mª Carmen ha dicho que…
Cada vez te haces más grande. Y dentro de este poema, hay otro, y en éste, otro más; y así sucesivamente...

Besos
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Con los anónimos me siento como una especie de ciego con lazarillo. Puedo intuir quiénes sois, pero no logro veros con claridad. En cualquier caso, me alegro de que viajes conmigo, se con muñecas o en montañas. Besos en tus mapas.

.............................

Mami, muchas gracias por tu comentario. Y, sí, cada vez más grande (pero de edad). Tan joven y tan viejo, que cantaría Sabina. Un beso enorme
Marinus. ha dicho que…
Todos acabamos siendo un tanto impares, al fin y al cabo.
Me gusta este blog, Odiseo.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Marinus, me alegra verte en estos mares con ese nombre tan apropiado para navegar por ellos. Somos impares hechos de partes pares e impares. Imperfectos, al fin y al cabo. Esa es la gracia de este cuento: la imperfección.

Un abrazo y gracias por pasar por aquí. Espero lo sigas haciendo de vez en cuando.

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.