Ir al contenido principal

Delfines en abril


Detesto la incertidumbre
de tus puntos suspensivos,
y lo impreciso
de un etcétera.
¿Qué hay en ellos?
¿Por qué no dices que viene después?

Enséñame a jugar con este tiempo
en que no estás.

Dibújame un manual de intuiciones.

Escríbeme postales sobre los besos
que algún día me darás.

A cambio,
prometo llevarte al mar
a ver saltar a los delfines.

PD: Suena de fondo esta bella canción de Tim Buckley.

Comentarios

Miguel Cobo ha dicho que…
Desde el primer atún a los delfines en abril, tu manual de intuiciones nos guía por los siete mares como el mejor astrolabio.

Abrazos.
mjm ha dicho que…
Alfonso, soy mª josé moya (la compañera de tu padre del instituto) ya sabes que sigo desde siempre tus andanzas, te pido permiso para publicar tu poema en mi blog elcamaranchón; es que me viene perfecto, como cervecita tomada al sur del sur.
Por cierto elcamaranchón también es un sitio que existe físicamente (una bodeguita abierta en casa para los amigos) en el que también tú tienes barra libre.
No hace falta que pongas las coordenadas de Hanoi al Realejo para saber llegar; cuando vengas si te apetece es muy facil encontrarlo.
Saludos y adelante. Siempre adelante.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Merci, papá Cobo. Un abrazo de agua dulce, aunque mi blog sea de agua salada. Tu eres río y yo soy mar. Aunque en realidad soy yo tu afluente, tu desembocadura...

....

María José, gracias por seguirme. Por supuesto, enlaza el poema o poemas que quieras en tu blog. Siempre es motivo de alegría. Un abrazo desde Hanoi.
Anónimo ha dicho que…
Alonso,
Veo que mejoras con el tiempo pero sobre todo con la distancia y el reposo, como los recuerdos agridulces.
Da gusto leerte. ¡Un abrazo!
Alvaro
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Gracias por tus palabras, Álvaro. Son ellas las que hacen que la distancia sea más corta sobre los mapas sentimentales, las que ayudan a reposar.

Un abrazo in crescendo!
QuietBrown ha dicho que…
Siempre es bueno -como una cerveza tomada al sur del sur, que he leído en otro comentario- volver a versos, sobre todo como estos tuyos. Precioso poema y sensación compartida a veces =)
¡Saludos de los Madriles!
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Natalia, siempre es bueno sentir el calor de las palabras fieles, de los lectores ya queridos. Disfruta del Retiro y del sol primaveral de Madrid, de esas terrazas que uno empieza a echar de menos.
Irene Bebop ha dicho que…
Hola, Alfonso. Tardo en contestar a tu comentario, he estado algo ausente estos días...
Como ya le dije a tu padre, te leo de vez en cuando (casi podría decirse que a escondidas, porque nunca firmo por aquí :P). Muchas gracias por prestar atención a mis interminables quebraderos de cabeza sobre mi dudoso futuro profesional, me encuentro inmersa en la típica crisis del estudiante en el ecuador de su carrera... típico, ¿no? Mis compañeros están todos igual.
Bueno, ya veremos qué me depara el futuro. Mientras tanto, te sigo, ahora públicamente!!

Un beso.
Antonio Alcántara ha dicho que…
Precioso poema, hermano. Sigue así alimentando a tus atunes del Mar de la China. Un abrazo.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Gracias hermano Laguillo de tierras jiennenses. Te enlazo pronto para que llegue el arte desde el tablao a los mares de Ulises. Y aprecio mucho tus comentarios sobre mis absurdos y melalcohólicos versos esporádicos. Un abrazo
Anónimo ha dicho que…
Detesto la incertidumbre
de tus puntos suspensivos...

Buenisimo, eso. Y terrible, a la vez.

Un mes o así, siguiendo el blog. Leyendolo de a poco. Sin prisas.

Gracias.
P.

Entradas populares de este blog

Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
y era invierno.
Yo aún no lo sabía.
Con esa edad
nadie te enseña
a escribir
la palabra muerte.
Así que pinté
a mi abuelo en
un dibujo:
estaba rodeado
de sí mismo
y podía flotar
encima de las nubes.
Yo las pinté blancas,
sin saber
que era un día gris.
Hoy tengo ya memoria.
Puedo incluso perderla
o inventarla.
Yo recuerdo a un loco
con una bolsa de supermercado
en la cabeza.
También recuerdo a otro,
a las afueras del pueblo.
Cigarro en boca,
deambula entre la carretera
y los olivares.
Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.