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El resto, ya no es de tinta

No suena ninguna armónica
en este lugar
donde desterraron al silencio.

Hay una lluvia huérfana de fondo
en los versos
que dibujan la ciudad
Puedes escucharla,
acércate a la ventana
o calla
mientras se vacía el tiempo.

Es este poema un
escrito a base de recortes,
recuerdos olvidados entre las páginas
de una guía de Vietnam.

Surgen nuevas líneas inútiles
ávidas de recuperar melancolías,
y de coleccionar nostalgias.

¿Qué será de aquellos hombres de letras
y carteras vacías
que no aprendieron a cicatrizar momentos?

¿Qué será de ellos
si ya no saben que el verde sin amarillo
jamás será azul?

Comentarios

Miguel Cobo ha dicho que…
Versos transoceánicos que llegan hasta aquí como una gran ola poética, un tsunami azul (de verde con amarillo) para cicatrizar este feliz momento.

Abrazo paternal
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Qué sería de este que escribe sin el eco, sin el aliento de su padre...

abrazo filial
Ro ha dicho que…
cicatrizar momentos,
me encanta.
doliendo con serenidad.

besazo
Marisa ha dicho que…
La lluvia se queda huérfana cuando no empleamos los recuerdos como marcapáginas del libro de los días en blanco.
Cicatrizar momentos es comprender los alfabetos del azul.

Muy bello y nostálgico tu poema, Alfonso.

Saludos.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Gracias Ro. A veces uno encuentra pequeños trozos de papel en páginas inesperadas que provocan ciertos movimientos sísmicos internos. Y el bote de mercromina, medio vacío.

¡Un beso enorme!
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Marisa,

Tu comentario se ha convertido en un valioso micropoema.

Gracias por leerme.

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Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
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Abuelo Paco

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Trece febreros y dos días

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trece febreros y dos días después
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y que no hay náufrago
que no busque,
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una guarida.