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Lo efímero

Lo efímero suele ser bello
porque no cansa:

palabras de amor escritas con ceras
en la mesa de un restaurante

el momento en que dispara
la cámara fotográfica

un beso a escondidas contra la pared,
en un portal de madrugada

tu falda invadida por mis manos
cuando duermen ya los parques

la primera vez que una ola
te moja los pies en la orilla de tu playa

o un poema.

(Esto, entre otras muchas cosas)

Comentarios

Álvaro ha dicho que…
Lo efímero posee una belleza pura, no contaminada por lo cotidiano, lo burdo, lo mediocre. Sin embargo, rememorar lo efímero conlleva siempre una cierta idealización que suele inducir a la parálisis.
Aquel gran baño en aguas cristalinas pudo ser maravilloso, pero al volver al mismo rio el agua puede estar contaminada y ser muy desagradable. Espero que cuando dentro de unos años vuelvas a ver el Mekong no tengas esa sensación.
Muchas gracias por hacernos pensar Alfonso. Un abrazo muy fuerte desde tu 3ª ó 4ª ciudad.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
De una precisión, finura e inteligencia que sólo alguien como tú podría conseguir. Gracias por tu comentario, Álvaro. Un abrazo con ganas de reencuentro.
QuietBrown ha dicho que…
No superaré las palabras de Álvaro, así que seré breve: qué bueno volver a leerte.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Qué bueno volver a saber que me lees. Alfonso.
Desde la luna ha dicho que…
Efímero, como la brisa que creas al pasar, pero eterno, como la estela que dejas...
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Me halaga mucho tu comentario, desde la luna. Un beso al satélite.

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Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
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y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

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Instantánea nocturno-sonora de verano en Katmandú

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como si volaran más cerca todavía
de lo que vuelan.

Los cláxones suenan por la noche en Katmandú
Como si sonaran más cerca todavía
de lo que suenan.

Los perros ladran por la noche en Katmandú
como si ladraran más cerca todavía
de lo que ladran.

Las ranas croan por la noche en Katmandú
como si croaran más cerca todavía
de lo que croan.

Los grillos grillan por la noche en Katmandú
como si grillaran más cerca todavía
de lo que grillan.

La lluvia cae por la noche en Katmandú
como si cayera más cerca todavía
de lo que cae.