Ir al contenido principal

A veces pienso que eres un piano

A veces pienso que eres un piano,
como el que escucho de fondo
esta madrugada
mientras el ventilador
da vueltas y vueltas
y resucita el aire de Hanoi.

Me gusta tocar todas tus teclas
con mis dedos
-una a una-
y componerte melodías
en la espalda.

Instrucciones de lectura: de madrugada, sol@ en una habitación y con esta música de fondo http://www.youtube.com/watch?v=m-nXhn507T4

Comentarios

QuietBrown ha dicho que…
No he estado en Hanoi, pero la sensualidad me llega a esta hora tan mañanera... =)
Beluka ha dicho que…
Bonito, bonito. Y mejor no leerlo en el trabajo con ruido de fondo, claro. Beso!
Martina ha dicho que…
Bravo perfecto poeta y pianista!!

Entradas populares de este blog

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.