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Ya no son tan azules los veranos

Ya no son tan azules
los veranos.

Sigue junio
llamándose junio

sigue julio
llamándose julio

sigue agosto
llamándose agosto

Pero han cambiado
de apellidos
y ya no se dicen
orilla,
helado,
arena,
descanso
al mirarse en el espejo.

Comentarios

Isabel González ha dicho que…
Los veranos serán lo que tú quieras, ¡Tiene tantos colores el verano! si el azul ya no es lo que se espera! Mientras eran azules, no eran rojos, y qué no son chulos ni "ná" los estíos rojos, ¿ Y los violetas? ¡Uf, los violetas!

Sequidora del padre, también me rindo ante el hijo. Un abrazo

http://isabel-hoyvoyaescribir.blogspot.com
Desde la luna ha dicho que…
Muy cierto que los veranos han cambiado... aunque puede ser que los que cambiemos de color, seamos nosotros...
Estoy pensando rescatar unas gafas de cristales azules que tenía de pequeña para este verano.
Te deseo todo el azul para el tuyo =)
QuietBrown ha dicho que…
No son tan azules pero pueden seguir siendo luminosos, ¿no? Cuidado con la nostalgia, que se lleva fatal con el calor =)
Miguel Cobo ha dicho que…
Hay veranos color de arena...y de harén..Hay veranos golfos...pérsicos...¿Cómo serán los veranos en Abu Dhabi?
Vas a la Escuela de calor.
Marife ha dicho que…
Siempre soñando con un largo y cálido verano.No importa el color si vivimos junto al mar.Envueeltos en su azul,nada mejor que dejarse llevar por el ruido de las olas.
Salidos y buen verano!
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
El color del verano ha dado y dará mucho que hablar.

Papá, pronto te diré de qué color es el estío desértico al ritmo de Radio Futura.
Anónimo ha dicho que…
Me encanta éste.Escribes muy bien.

Sigo diciendo que me recuerdas a Fernando Beltrán, échale un ojo!

Me hace gracia. Me paso por tu blog por temporadas desde hace años cuando me obsesioné con una poesía que había leído años atrás en el país de las tentaciones cuando todavía no era el país de las tentaciones, y la encontré sólo en tu blog (En mi ropa en la manta en el sofá hay pelos
tuyos que se enredan sigilosos
atándome los pies, desatando los recuerdos...). Recuerdo que había un montón de coincidencias y que pensé que eras como mi "antípoda". Y me hace gracia, porque llegas de becario a Hanoi y yo justo me voy de becaria de un poquito al sur, Malasia.
Disfruta la ciudad. Es de lo mejor del sudeste asiático. Y a ver si el destino nos manda escalonados en el futuro a Brasil, qué te parece?

("Según mi madre, todos tenemos en nuestras antípodas un ser que es exacto a nosotros y que ocupa siempre en el globo un lugar diametralmente opuesto al nuestro (si no, no sería antípoda). Me contaba mi madre que este ser anda, duerme y sufre al mismo tiempo que una porque es nuestro doble y piensa siempre lo mismo que nosotras pensamos y al mismo tiempo. (...) Algunas tardes, cuando comprendo que estoy bebiendo más coñá de la cuenta, pienso que a lo mejor es cosa de mi antípoda, que se ha alcoholizado por no saber hacer frente a los momentos difíciles de la vida, como este de la soledad que nos ha tocado vivir a las dos en la vejez. Me da pena porque se está destruyendo, aunque a lo mejor en una de esas se suicida y me hace descansar a mí también""La soledad era esto", Juan José Millás.)

Pau

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Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
y era invierno.
Yo aún no lo sabía.
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nadie te enseña
a escribir
la palabra muerte.
Así que pinté
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un dibujo:
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También recuerdo a otro,
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Cigarro en boca,
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Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.