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Dos poemas: Pasión inesperada y Tu parte meteorológica

Pasión inesperada

Tu cuarto de baño,
mi cuarto de hora
y los cristales,
empañados.

Tu parte meteorológica

Ocurre a veces
que las estaciones
se disfrazan.
El verano
se colorea de gris
y llueve.

Suecede algo parecido
con las personas.
Yo,
puedo ser muy frío
a cuarenta grados.
Tú,
puedes calentarte
a temperaturas bajo cero
si te toco.

Comentarios

QuietBrown ha dicho que…
Genial el primero, con los versos justos además. El segundo me gusta por lo oportuno en estos días que subrayan refranes, ¡un besote!
Réquiem por Amor ha dicho que…
guauu, me encanta, breve
Miguel Cobo ha dicho que…
Efecto invernadero y calentamiento global: alma de poeta en cuerpo de periodista.
crisálida ha dicho que…
pasión inesperada es perfecto!

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.