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Abril

Abril llega en bicicleta,
va dejando un rastro de azahar,
intuye terrazas al sol,
tardes reflejadas en copas doradas.

Abril es un balcón abierto,
una cortina que baila
y deja pasar una brisa
que ya no te hace tiritar.

Abril dejando en lista de espera
al próximo invierno,
vaciando la maleta de melancolías
de estufas y mesas camilla.

Abril, aguas mil.
Sólo si deseas mojarte.
Mojarte conmigo.

Comentarios

Álvaro ha dicho que…
Dice un proverbio japonés que la lluvia sólo es un problema si no te quieres mojar y, desde luego, mojarnos acompañados nunca lo es.
Beluka ha dicho que…
Me gustan texto y comentario. Y la lluvia (a pesar de ser gallega, supongo).
Abrazos!
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Sí, que llueva pues, aunque no sea nunca a gusto de todos.

Besos y abrazos
Anónimo ha dicho que…
... siempre me gustó cómo suena: a-b-r-i-l.

Yo hoy, también me mojo.
Anónimo ha dicho que…
...y a mi siempre me gustó cómo suena: A-B-R-I-L.

Y hoy, yo también me mojo.

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.