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Lay your head down



Posa tu cabeza sobre mis hombros,
Duérmete sobre mí y...
mientras la corriente se lleva a los salmones, escápate
mientras el bosque arde en silencio, llámame
mientras los teléfonos comunican, susúrrame
mientras se apaga lentamente ese cigarrillo,
regresa

Comentarios

1234567ycasillego ha dicho que…
volver, regresar, todos tenemos esa deuda pendiente con algun corazon que nos extraña y extranamos, porque? porque no solo ir y quitar del medio esos dias que se vuelven en años de distancia.

:)
Sabri
ka ha dicho que…
...regresa sobre el hombro donde una vez estuviste seguro observando ese bosque,susurrando lo que pensabas en silencio, contemplando lo que otros no veian...

gracias por tus visitas :) es agradable leerte,
un abrazo
MaleNa ha dicho que…
El mejor idioma entre dos, son los susurros balbuceados.


PD.: Entendi tu juego de palabras frances-españolas, espero no haberte incomodado.

Mi abrazo.
Beluka ha dicho que…
que regrese... sí, por favor, que regrese...
Anónimo ha dicho que…
Sabes, intenté votar por tu blog, pero después de registrarme me di cuenta que es necesario tener un blog propio... que mal! por mí te daba todos los votos para que ganaras.
Por lo pronto, Julián Carax, un gran besos desde Puebla!
MaleNa ha dicho que…
Flaco desde mi pc no puedo ver el mail, que esta en tu perfil.

Podes pasarmelo a malenaezcurra@hotmail.com asi te paso el jpg de la foto.

:)

Entradas populares de este blog

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.