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Viaje en metro

Si llueve, encontrarás a dos marroquíes que juntan en una sola sílaba "un paraguas, dos euros".

Si tienes frío en los pies, verás a un chino que tiene un puñado de calcetines: tres pares, cinco euros.

Si quieres escuchar la música de un acordeón, verás a un rumano que sonríe sin risa.

Si buscas la última película de Scorsese, un malí que vino en patera, te ofrece un top manta con todos los infiltrados.

Si tienes sueño, duérmete. Cuando despiertes, si tienes sueño, vuélvete a dormir, que aún queda tiempo para llegar a casa.

Comentarios

Beluka ha dicho que…
Qué grande que es el metro, eh? Esa línea 6 con su clásico arrimamiento de cebolleta del macho ajeno en momentos de colapso por asfixia, la china de los "palaguapalagua", las pocas obras en búsqueda del tesoro de Gallardón...
Un besiño y buena semana!
angel ha dicho que…
Muy buen poema, con toda la fuerza de los cambios que ni el dormir suspende o altera.

Saludos...
Julián Carax ha dicho que…
Me llena de alegría leer tu comentario y de energías renovadas para seguir escribiendo. Sigo tu Noctambulario desde hace mucho tiempo y es genial, magnífica la selección de fotografías y poemas que haces cada mes.

Llenaré otro calendario más leyéndo Noctambulario.

Un abrazo

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Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

El Capitán Nemo

En la casa de mis abuelos se escondía el Nautilus. Recuerdo ahora, muchos años después, aquellas cintas Betamax y el viejo vídeo gracias al cual Omar Sharif aparecía en la pantalla del televisor convertido en el Capitán Nemo. Yo entonces no sabía quién era Omar Sharif, pero sí que alucinaba con las aventuras del Capitán Nemo sumergido en las profundidades del mar, al mando de aquel fantástico submarino. Sentía una mezcla de admiración, miedo y curiosidad hacia el personaje, hacia sus aventuras. Mejor dicho, eso es lo que creo hoy que sentía en aquel momento. La música inicial era hipnotizadora y ha llegado hoy con un billete de regreso a mi infancia.

¿Estaba ahí el espíritu de mi germen viajero? ¿En esa mezcla de curiosidad y cobardía? ¿En querer mirar y esconderse al mismo tiempo? La respuesta es, como la isla de Verne, misteriosa. Y me gustaría mucho conocerla, pero no me atrevo a responderla.

https://www.youtube.com/watch?v=6jVEOlPVRWM