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Diario de un becario explotado

Me propuse esta madrugada empezar una sección nueva, quizás carezca de valor literario, pero sí tratará de ser un poco más real y, también refleja, aunque de otra forma, mis sentimientos (en este caso de rabia e impotencia). Este es mi tercer año como becario (entre medias, logré ser una vez algo parecido a un redactor). El último mono, que le llaman. Bueno, el último para el sueldo sobre todo. Un sueldo de becario, cuando existen (que, encima tendría que dar las gracias por lo afortunadísimo que soy), es como los M&Ms (sí, las chocolatinas), se derriten en tus manos. Son irrisorios. Hoy llegó la mensualidad de mi primer medio mes este verano: 102, 9 euros. Creo que puedo poner la primera letra de mi hipoteca, ¿verdad? Sé que estoy empezando, que no soy Larra, ni mucho menos lo pretendo. Sin embargo, un sueldo de este tipo sirve, más que para animarte, para todo lo contrario. Pensar que en los días que trabajé no llegaba a ganar 11 euros al día. A mí me gusta escribir, me encanta, pero a este precio...casi es mejor hacerlo gratis y escribir sobre lo que te guste...y ser feliz quizás. Si fuera francés diría que asistimos a l´emmerdement du journalisme. Ningún periódico publicará nunca algo así, proque la cobardía empieza por ahí, por eso yo me desahogo en mi blog donde puedo decir lo que quiero cuando quiero. Tú, querido lector o lectora, sois testigos de ello. El periodismo apesta

Comentarios

Raúl Ramírez ha dicho que…
Estoy contigo. La situación precaria del periodismo es alarmante. En cualquier oficio los "aprendices" nunca combran la miseria q nos ofrecen a los que empezamos en el periodismo. Un licenciado universitario tampoco es un simple aprendiz, al menos eso digo yo, ya se supone traemos un bagaje a nuestra espaldas y cierto nivel cultural. Las prácticas no pueden durar más de un mes porque pasado ese tiempo ya no aprendemos sino que realizamos la labor igual que otro, o incluso trabajamos más que el que ya se está rascando con su buen sueldo.
El empezar con estas condicones tan míseras hace que muchos abandonen el propósito de vivir del periodismo, ya que eso es una misión imposible.

Compañero... Paciencia, esperemos que soplen vientos mejores y que no caigamos víctimas del refrán: "Quién espera, desespera..."
el oyente ) ) ha dicho que…
Sindicarse es la solución.

FDO: uno que no está sindicado.

Moraleja: se nos va la fuerza por la boca.


abrazos de parte del Inspector Fumero. ;)
Julián Carax ha dicho que…
Cierto Juanlu, por la boca muere el pez. Ojalá algún día tal vez, aunque quizás no sé, es difícil... un abrazo
el pescador ha dicho que…
bienvenido pues al mundo redacción
escribir-trabajar en un periódico puede ser hasta bonito. normalmente somos tan ingenuos-ilusos que mantenemos la esperanza unos cuantos años, hasta que nos rendimos y nos tomamos el curro como una oficina más, eso sí con bastante más de ocho horas diarias de jornada, sin festivos, sin domingos, etc
quien esto te cuenta lleva ya unos añitos metido en este mundillo. he visto y oído todo tipo de barbaridades, sumisiones y atropellos. también he trabajado de gratis, de casi-gratis y hasta sin cobrar durante varios meses pese a tener contrato por falta de liquidez de la empresa (aunque al empresario no le faltaba de ná). estoy sindicado en un sindicato del que no me creo nada pero que me da asistencia jurídica gratuita (y más de una vez me ha hecho falta), por lo que recomiendo que cuando estabilices tus precarias finanzas te sindiques.
pues nada chico, que aquí estamos para lo que haga falta, no te cortes
(y visita babetas.blogspot.com, que ahí cuento cosas del periódico, cuelgo artículos que la censura interna me deja publicar y demás pamplinas, además hay enlaces a blogs de otros compañeros)
salud, letras y un buen contrato

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Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
y era invierno.
Yo aún no lo sabía.
Con esa edad
nadie te enseña
a escribir
la palabra muerte.
Así que pinté
a mi abuelo en
un dibujo:
estaba rodeado
de sí mismo
y podía flotar
encima de las nubes.
Yo las pinté blancas,
sin saber
que era un día gris.
Hoy tengo ya memoria.
Puedo incluso perderla
o inventarla.
Yo recuerdo a un loco
con una bolsa de supermercado
en la cabeza.
También recuerdo a otro,
a las afueras del pueblo.
Cigarro en boca,
deambula entre la carretera
y los olivares.
Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.