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Tu desconfianza

Ulises Adsuara ha sobrevivido a numerosos naufragios en su búsqueda del atún más grande y regresa a las orillas del mar. El otro día le dio a Julián Carax un mensaje que encontró tras una fuerte tempestad en el océano Atlántico. Decía así:

Sé lo que estás pensando. Crees que bajo la piel de esa manzana se esconde el pecado, que si rozas tus labios con los míos arderás en la alcoba donde te encerraba tu madre cuando te escapabas sin avisar y volvías caída la madrugada. Es normal que desconfíes una vez que yo ya he trazado el camino que lleva al precipicio, pero anhelo esperarte. Anhelo dibujar junto a ti el sendero hacia el abismo, hacia lo desconocido y encontrar, quizás, algo inesperado. Piensas que si me voy lejos desapareceré, pero estás muy equivocada. Como no recordar aquellos ojos negros que hicieron clara aquella noche de humo y alcohol, como olvidar aquellas citas casuales que eran una simple excusa para estar contigo. Sé lo que estás pensando. De nuevo con tus fantasías, con tus sueños de un futuro ideal, feliz. ¡Oh, maldita palabra!, que pareces tener prohibida en tu diccionario. Sí, sé que es complicado, pero ¿por qué no intentar buscarla juntos? Las horas, el reloj, la aguja, el tiempo en definitiva, ¡qué importan! Me asomo a la ventana y sólo veo sombras. En el cielo de una noche de verano no hay estrellas. Las plumas se han quedado sin tinta y los violines están desafinados. Oigo el rumor del río, tengo las piedras en el bolsillo. Sé lo que estás pensando.

Comentarios

Pau ha dicho que…
Ulises Adsuara es el de son de mar, no?

Me encantó ese libro.Me sorprendió mucho , porque había visto la película antes, y no me había parecido gran cosa, la verdad.

Pero un día, leí una columna de Manuel Vicent en el periódico, y me dieron escalofríos;decidí leer algún libro suyo.

Me encanta Vicent, pero sobre todo en este libro. Ir leyendolo era como darle mordiscos a una manzana, no sé, es un libro que más que leerlo lo saboreas, cuando describe los campos de Valencia, el olor del azahar, el sabor de los erizos, el sexo,todo...

Ya que hemos coincidido en este libro y en la poesía que no había oído ni leído desde hace 7 años lo menos, te pongo la columna de Vicent.A la gente que le dije que la leyera no le gusto especialmente, no la entendieron de la misma forma que yo.Pero a mi me encanta.La llevo en la cartera,por eso la tengo

Ahí va:

(Tiene ya tiempecillo, asi que hay cosas que entonces eran actuales pero ya no)

"Caen las Torres Gemelas y el mundo se acaba.Olemos el humo del café, y con ese perfume tan leve el mundo se construye de nuevo.Un soldado americano ametralla a un herido por la espalda en Irak y el mundo se vuelvea derrumbar.Una madre empuja el columpio de su hijo en el parque y con ese balanceo la historia comienza desde el principio.El intrépido Jose María Aznar habla inglés en la Universidad de Georgetown y Shakespeare sale huyendo de la tumba.Los dedos sonrosados de un niño teclean un ordenador y en el paraíso todos los diccionarios se recomponen.El mundo se crea o se destruye, se inicia o se acaba, todos los días, bajo nuestra estricta voluntad.De madrugada en la radio la voz de un predicador feroz proclama profundas desgracias.Salgo a la calle y en el autobús veo a una adolescente leyendo un libro de poemas.En el quiosco los terribles titulares de periódico anuncan la ruina de la vida pública, pero compro una barra de pan y al llevarla junto al diario bajo el brazo, los crímenes y miserias políticas empiezan a oler a tahona.Ayer fui a la exposicion del Prado.Mientras contemplaba el retrato de Madame Stein, de Picasso, decidí por mi cuenta que la creación del universo se había iniciado a principios del siglo XX, en París, cuando esa señora judía cedió su rostro al artista para que inaugurara el cubismo.Por un momento imaginé que todas las galaxias giraban alrededor de ese cuadro.Al salir del museo tuve que atravesar un tunel bajo el asfalto, donde un mendigo tocaba con la flauta un tema de Cole Porter y las estrellas seguían girando en torno la manta costrosa, a la botella de vino y al perro sarnoso que el artista tenía a los pies.Fuera del tunel aquella melodía me evocó la época de entreguerras y sobre hojas de otoño yo era un ser inmensamente rico dedicado sólo al coleccionismo y a la filantropía; llevaba calcetines de rombos, zapatos de lonilla, pantalones de pliegues y conducía un Hispano Suiza con dos trompetas plateadas en el guardabarros.Pensé que la historia de la humanidad se había detenido para siempre en ese momento feliz, pero me dio por entrar en un bar, y entonces me vi derruido en un espejo de la barra devorando un bocadillo de sardinas bajo un pestilente olor a aceitajo mientras en el televisor pasaban imagenes de la destrucción masiva de la ciudad de Faluya donde los perros se alimentaban de los cadáveres abandonados pero al volver del infierno quedaba todavía una rosa de noviembre en el jardín."
Pau ha dicho que…
Uy!

Acabo de ver que tu blog se llama son de mar, así que claro, Ulises Adsuara si que es el de sond e mar, menuda pregunta tonta...
Julián Carax ha dicho que…
Me alegro de que coincidamos en los gustos sobre lectura. A mi ese libro me apasionó, me sorprendió tanto. De alguna manera, lo viví intensamente, como si me ocurriera en primera persona. Ahora estoy de Erasmus en Lyon y el 10 de Diciembre Manuel Vicent va a venir a dar una charla al Instituto Cervantes, así que espero por fin conocer a mi escritor preferido. También me gustan mucho sus columnas, llegué incluso a coleccionarlas y esta que me escribes sí que la conocía y sí que me gustó en su momento. De nuevo, gracias por ser mi lectora Pau.

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.