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Mancha España



Miles de gaviotas los sobrevuelan,
abandonan el mar en busca de un negocio que apesta.

Los vertederos pueden ser oficiales o clandestinos.

En los vertederos clandestinos un grupo humano deposita sus desechos sólidos.
No tienen consideraciones medioambientales.
Provocan contaminación y enfermedades.
Por lo general, se establecen en depresiones naturales o sumideros.

Los vertederos municipales están gestionados por gobiernos.
Tienen algunas consideraciones. Se basan en estudios de tipo económico, social y ambiental.
Son conocidos como "vertederos controlados".

A ambos llega la basura generada por personas.
Suele llegar revuelta,
son sustancias consideradas indeseables.

Durante el proceso de descomposición se forman lixiviados
que arrastran los productos tóxicos de la basura y contaminan las aguas subterráneas.
En ocasiones, éstas se utilizan para consumo humano y riego.
Y llegan a la superficie:
es la Mancha España.







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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.