Ir al contenido principal

Mancha España



Miles de gaviotas los sobrevuelan,
abandonan el mar en busca de un negocio que apesta.

Los vertederos pueden ser oficiales o clandestinos.

En los vertederos clandestinos un grupo humano deposita sus desechos sólidos.
No tienen consideraciones medioambientales.
Provocan contaminación y enfermedades.
Por lo general, se establecen en depresiones naturales o sumideros.

Los vertederos municipales están gestionados por gobiernos.
Tienen algunas consideraciones. Se basan en estudios de tipo económico, social y ambiental.
Son conocidos como "vertederos controlados".

A ambos llega la basura generada por personas.
Suele llegar revuelta,
son sustancias consideradas indeseables.

Durante el proceso de descomposición se forman lixiviados
que arrastran los productos tóxicos de la basura y contaminan las aguas subterráneas.
En ocasiones, éstas se utilizan para consumo humano y riego.
Y llegan a la superficie:
es la Mancha España.







Comentarios

Entradas populares de este blog

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.

Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…