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Querría mentirte



Son las seis
y es tarde,
final de este invierno.

El cielo adormilado
comienza a echar el telón otro día.

Pronto aparecerá un nuevo escenario
de luces, faros y tímidas lunas
mientras el guión se desdibuja cada vez más.

¿Habrá salido el sol donde no debe llover más?
¿Habrá llovido allí donde el sol asfixia?

Querría escribir de tantas cosas,
pero se me traba la lengua,
se me enredan los dedos.

Querría contar que afuera, en la calle,
las plazas no están condenadas
a prisión incondicional,
que lo único que puede estallar esta noche
es una sonrisa
que han clausurado el ciclo temático
de bombas, desahucios y crímenes.

Querría mentirte.

Comentarios

Miguel Cobo ha dicho que…
El deseo tan humano de mentir se da de bruces con las palabras que, como las tuyas, brotan del corazón, son tan de verdad.

Un abrazo, fils
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Merci, papá. Está todo demasiado revuelto, ¿no? El aceite salta de la sartén. Eso es peligroso. De todas formas, hay que ser optimistas. abrazos
Ro ha dicho que…
bravo tardío.
se lo acabo de leer a elena.
un beso

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.