Ir al contenido principal

Laberinto

Canta El Cantautor
que la respuesta está en el viento
Me susurra la distancia
vestida de refrán
que si yo quiero te olvido
Dicen algunos tan Panchos
que si tú me dices ven
lo dejo todo.
Por desnudarme con verdades
me dicen que tengo alma
de bolero.

Se han hecho añicos los mayos
de cristal
infancia de tortuga,
lenta, feliz y con caparazón
creyéndome a salvo del tiempo
entre playmobiles y hasta legos.

En la isla del tesoro habita
un bombero triste,
alérgico a las llamas
los incendios solo acaban
cuando moja las cerillas con sus lágrimas.

Cortocircuito húmedo,
amor impasible
fuego imposible.

Todo un sinsentido.
No te huelo
No te miro
No te toco
No te pruebo
No te oigo

Para encontrar tu boca
es preciso salir de este laberinto.

(Escritura automática. Medianoche de mayo en Hanoi. Suena "A menudo" Nimri)

Comentarios

Miguel Cobo ha dicho que…
Y cuando la encuentres, entrarás en otro laberinto. Y así sucesivamente, como en el juego de la Oca. Del laberinto al 13. Y vuelta a empezar.

Abrazo paterno desde este laberinto.
Marinus. ha dicho que…
Adoro a esta mujer como actriz, como cantante no la había descubierto pero no está nada mal.
Los cantautores siempre dicen lo que todos estamos pensando y no nos atrevemos nunca a decir.

Entradas populares de este blog

Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
y era invierno.
Yo aún no lo sabía.
Con esa edad
nadie te enseña
a escribir
la palabra muerte.
Así que pinté
a mi abuelo en
un dibujo:
estaba rodeado
de sí mismo
y podía flotar
encima de las nubes.
Yo las pinté blancas,
sin saber
que era un día gris.
Hoy tengo ya memoria.
Puedo incluso perderla
o inventarla.
Yo recuerdo a un loco
con una bolsa de supermercado
en la cabeza.
También recuerdo a otro,
a las afueras del pueblo.
Cigarro en boca,
deambula entre la carretera
y los olivares.
Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.