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Una hora más cerca

Intuyo vuestros latidos
una hora más cerca hoy,
que vuestro domingo es más corto.
Cinco horas por encima
del reloj que os marca el ritmo
Las agujas de la distancia
pinchan menos.
Es el tiempo.

Comentarios

Marisa ha dicho que…
Encontrar latidos no es más que girar hacia delante o atrás esas afiladas agujas de la esfera del tiempo. El tiempo solo es cuestión de tiempo.

Bellos y profundos versos, como tu blog. Con tu permiso me hago un huequecito por estos lares.

Saludos adelantados una hora.
Alfonso C. Cobo Espejo ha dicho que…
Que otro náufrago se cobije en esta guarida siempre es motivo de alegría.

Gracias por tu comentario y bienvenida a mi espacio, abierto 24 horas, 7 días a la semana.

un abrazo desde Vietnam,

Alfonso
Miguel Cobo ha dicho que…
Las agujas de un vudú para conjurar el mal y dar cariño. Hoy la distancia se mide más en horas que en kilómetros. Luego, es cierto, estamos un poco más cerca.
(Y con Facebook casi nos tocamos).

Besos y abrazos miles, mon fils

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.