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Ella

Ella me acerca el mar
cuando está lejos,
puedo escuchar las gaviotas
sentado en mi cama
cuando ella me abre su ventana.

Ella me ilumina,
puedo viajar sin mapas, sin brújulas
si tengo enfrente su mirada,
si me guía su sonrisa.

Ella es una canción bien afinada,
una sirena que susurra.
Sus palabras curan,
su cuerpo hace enloquecer
y baila, es capaz de bailar
si tocas las melodías adecuadas.

Ella es un secreto,
es un misterio,
porque en Ella
siempre hay algo que descubrir,
algo que desvelar.

Ella es un sueño.

Ella es el planeta,
que una noche de agosto
vimos juntos brillar
en la cubierta de un barco,
rodeados de mar.

Comentarios

Beluka ha dicho que…
Elvis Costello te tendría envidia por tus versos... Su "She" vale de música de fondo, no? :*

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.