Ir al contenido principal

Pasatiempo


Quiero convertirme en tu pasatiempo,
cocinarte una sopa de letras
que te susurre domingo y parque,
que te adivine abril repleto de besos
y viajes.
Quiero ser las palabras de tu crucigrama,
vertical de ocho letras:
c
o
m
p
a
ñ
í
a
horizontal de cinco:
deseo.
Quiero ser las combinaciones de tu sudoku
y escribirte,con mis dedos,
todas las soluciones en tu espalda
suave, suave, muy suave.
Yo ya me he autodefinido,
ahora te toca a ti
decidir si montas conmigo
las piezas del puzzle
y salimos juntos del laberinto
porque todo esto que te escribo
no es ningún juego.

Comentarios

Ro ha dicho que…
bravo!!
Anónimo ha dicho que…
Digno hijo de tu padre, vas pillando los mismos recursos y el mismo tono. Muy bueno. Supongo que la crucigrameada chica sabrá valorar el pedazo poema que le has hecho.
Rigoletto
Beluka ha dicho que…
:)
mejor siempre palabras, yo soy poco de sudokus. bravissimo
Anónimo ha dicho que…
Dichosa la destinataria de tus letras, la musa de tu inspiración. Hermoso, simplemente hermoso!
phj
Oriol ha dicho que…
Crack!!

Entradas populares de este blog

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.