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Escucha lo que te voy a decir



Escucha:
la Vía Láctea gira mucho más rapido de lo que creemos,
el riesgo de colisión es mayor entre galaxias,
entre universos paralelos.
Escucha:
hace mucho tiempo, unos diez mil soldados griegos
abandonaron Bagdad atravesando las montañas del Kurdistán
en una retirada épica.
Escucha:
existe más de una franja donde la huida no es posible,
las fronteras son barrotes de una celda,
muchas aves presas inocentes y demasiadas bombas.
Escucha:
tú que puedes,
las melodías de las canciones,
las luciérnagas de noche,
las chicharras de la sierra,
las gotas de la lluvia,
las voces cálidas,
las nieves de este invierno,
Escucha:
tú que puedes,
a aquellos que quieren hablar,
pero no pueden escuchar.

Comentarios

Kanaima ha dicho que…
escucharé, tú tranquilo, pero gracias también por recordármelo: las gotas de la lluvia, las bombas de este invierno... precioso poema, una pena que sea tan de verdad. Una pena.
Janaina Brum ha dicho que…
Muy bueno el blog!
Seguiré a visitarlo!
jfmarcelo ha dicho que…
¡BONITO POEMA!
Espero que visites mis blogs de fotos de mi pueblo, de España, De Italia y Francia:

http://blog.iespana.es/jfmmzorita

UN SALUDO
Julián Carax ha dicho que…
Gracias por vuestros comentarios Janaina y jfmarcelo. Me alegro de que naveguéis por estos mares. Viajaré a los vuestros. Un saludo

Entradas populares de este blog

Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Abuelo Paco

En memoria de mi querido abuelo Paco,
que se marchó hace 24 años.


Siete años
y era invierno.
Yo aún no lo sabía.
Con esa edad
nadie te enseña
a escribir
la palabra muerte.
Así que pinté
a mi abuelo en
un dibujo:
estaba rodeado
de sí mismo
y podía flotar
encima de las nubes.
Yo las pinté blancas,
sin saber
que era un día gris.
Hoy tengo ya memoria.
Puedo incluso perderla
o inventarla.
Yo recuerdo a un loco
con una bolsa de supermercado
en la cabeza.
También recuerdo a otro,
a las afueras del pueblo.
Cigarro en boca,
deambula entre la carretera
y los olivares.
Todo eso fue después,
cuando ya no estaba él.
Se me olvida el día
en que empecé a andar,
pero todavía sé mirar de pequeño
y levantar la cabeza
para ver personas grandes.
Yo te encuentro así, abuelo.

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros.
Trece febreros y dos días.
El invierno era entonces distinto.
Más largo,
más frío.
Yo era un joven de secano
que buscaba mensajes en el mar.
Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.