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Es febrero

La leche fría, olvidada en el microondas,
un paseo con sol de invierno.
Leo a García Márquez mientras que mi ropa
da vueltas y más vueltas.
Centrifugado, aclarado...
Florentino Ariza intenta
olvidar a Fermina Daza
a orillas del río Magdalena.
Amor y cólera en la lavandería...
De madrugada,suena la radio española.
Es febrero.

Comentarios

Alberto ha dicho que…
Amor y cólera, vueltas y más vueltas, leche olvidada en el microondas... Cómo estamos...!

(...)
Oh, bella indiferente
camines por la playa como si no supieses
que te siguen los hombres y los perros
los dioses y los ángeles
y los arcángeles
los tronos, las abominaciones...
(Gil de Biedma/ Himno a la juventud)

Un abrazo, cuídate.
Anónimo ha dicho que…
Ay Fon, cómo me gusta lo que escribes! De vdd. es bello.
Te quiero niño!
phj

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.