Ir al contenido principal

Ce soir

Hoy el día está soleado y, aunque hace ya un frío propio de la zona, el sol consigue calentar y es agradable mientras paseo. He atravesado una parte del parque que desconocía, una en la que los patos viven tranquilamente, alejados de la civilización. Una ruta llena de árboles a la orilla del río y de pequeños senderos de bosque misterioso. Después, he llegado al puerto. Han acabado las obras que había y, de nuevo, hay barcos.

Tras las últimas lluvias, la Sarthe ha crecido y la corriente arrastra árboles olvidados por el tiempo. Las calles del pueblo tienen más gente y están repletas de adornos navideños. Escucho campanas. Vienen de la iglesia. Hay un entierro y el sonido de las campanas se mezcla con el ruido del agua. Es una bella melodía. Tanto el árbol como el muerto son dos cuerpos arrastrados a otras latitudes.

He continuado caminando un rato hasta ver esa bicicleta que tanto me gusta. Quizás me la compre mañana. O puede que no me la compre. Ahora, he sacado las llaves de mi bolsillo y he abierto la puerta de mi casa. Se me ha ocurrido escribir lo que había hecho esta tarde y me he sentado en el ordenador a teclear las palabras que tú estás leyendo ahora.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Facebook

Veo en un pequeño recuadro
que ahora eres amiga de
Brian y Marcella
y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
de once grados con Luis.

Descubro que te gusta
pisar los charcos
cuando llueve
y que detestas los inviernos
en abril.

Aunque ya no hablo contigo,
conozco tu ciudad actual
y recuerdo cuál fue tu origen,
que cumples años en diciembre
y te gusta prender fuego
al calendario si te arrastra
la nostalgia en primavera.

Últimamente has viajado a Lisboa,
intuyo que te mecen los tranvías
y te seducen los viejos cafés
color sepia.
Lo sé por tu fotografía
en aquella calle de Bruselas,
donde Magritte fumaba en pipa dorada.

Sueles cambiar de cara a menudo,
me divierten tus gafas de sol
en noviembre
y disfruto con tu colección de sonrisas
o el último vestido azul
que guardas en tu perfil.

Vuelves a estar soltera,
aunque te acompañan ciento veinte
comentarios por debajo
dándote ánimos
y diciendo que él era un idiota.

Aún tiritas cuando alguien te habla
del pasado.
Por eso has borrado mi felicitación
de cumpleaños
y ha…

Constelación KTM

Por las noches hay perros
con la mirada azul
solo la luz de sus ojos
desafía a la oscuridad
de las calles de este valle,
-ciudad de ciudades-
que duerme, sueña y despierta
rodeado de montañas fugaces
que, como estrellas,
aparecen y desaparecen
según los deseos de las nubes.

Instantánea nocturno-sonora de verano en Katmandú

Los aviones vuelan por la noche en Katmandú
como si volaran más cerca todavía
de lo que vuelan.

Los cláxones suenan por la noche en Katmandú
Como si sonaran más cerca todavía
de lo que suenan.

Los perros ladran por la noche en Katmandú
como si ladraran más cerca todavía
de lo que ladran.

Las ranas croan por la noche en Katmandú
como si croaran más cerca todavía
de lo que croan.

Los grillos grillan por la noche en Katmandú
como si grillaran más cerca todavía
de lo que grillan.

La lluvia cae por la noche en Katmandú
como si cayera más cerca todavía
de lo que cae.