Ir al contenido principal

Ce soir

Hoy el día está soleado y, aunque hace ya un frío propio de la zona, el sol consigue calentar y es agradable mientras paseo. He atravesado una parte del parque que desconocía, una en la que los patos viven tranquilamente, alejados de la civilización. Una ruta llena de árboles a la orilla del río y de pequeños senderos de bosque misterioso. Después, he llegado al puerto. Han acabado las obras que había y, de nuevo, hay barcos.

Tras las últimas lluvias, la Sarthe ha crecido y la corriente arrastra árboles olvidados por el tiempo. Las calles del pueblo tienen más gente y están repletas de adornos navideños. Escucho campanas. Vienen de la iglesia. Hay un entierro y el sonido de las campanas se mezcla con el ruido del agua. Es una bella melodía. Tanto el árbol como el muerto son dos cuerpos arrastrados a otras latitudes.

He continuado caminando un rato hasta ver esa bicicleta que tanto me gusta. Quizás me la compre mañana. O puede que no me la compre. Ahora, he sacado las llaves de mi bolsillo y he abierto la puerta de mi casa. Se me ha ocurrido escribir lo que había hecho esta tarde y me he sentado en el ordenador a teclear las palabras que tú estás leyendo ahora.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.