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Retrouvailles

Nos hemos perdido en mapas con límites,
nos hemos perdido en callejones con salida,
nos hemos perdido en autopistas de peaje,
¿y si nos encontramos?
en países sin fronteras y aduanas,
en carreteras secundarias,
en la orilla de una playa.

Comentarios

Atenea ha dicho que…
Que no daría por encontrarme en la zona no fronteriza de su corazón! Besos
Doctor ha dicho que…
Wooouuuuuwww, muy interesante post…

Doctor,
Crítico de Blogs
La Criticona ha dicho que…
Aunque ha cambiado el aspecto de tu guarida, hace tiempo que no nos deleitas con estas cosillas tuyas tan interesantes. Eso quiere decir varias cosas, que no tienes tiempo, que no tienes ganas, que estás en blanco... Sea como fuere no tardes mucho y vuelve prontro a dejar tu huella en esta guarida de náufragos. Un saludo.

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El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.