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Cambio climático

El rey Eolo,
en su espaciosa cueva,
rige los revoltosos vientos
y las sonoras tempestades
(La Eneida, Virgilio)

Se derretirá la Antártida en el 2040,
los hielos dejarán de ser perpetuos
Las corrientes cálidas del Atlántico norte serán más lentas,
quizás disminuyan los periodos de frío
Aumentarán las tormentas, las inundaciones...


Poco me importa todo esto,
mientras tú y yo amanezcamos juntos
a salvo del efecto invernadero,
secuestrando el calentamiento global
que provoca el roce de dos cuerpos.


Ahora, es invierno en Londres...
y florecen rosas en Hyde Park

Comentarios

Julián Carax ha dicho que…
La página me da problemas a la hora de editar los textos y no puedo separar en estrofas como quiero el texto. De todas formas, ahí va ya publicado. Intentaré solucionarlo
Manuela ha dicho que…
Es por los caracteres HTML. Hay que configurar al final de cada verso para que vuelva. Y poco más.

Y yo venía a comentar poesía. Ya veo que el tema sigue y la sonoridad es significativa. Seguiré leyendo más, y ya te diré.
Julián Carax ha dicho que…
Gracias por tu información. No sabía eso de los HTML (tantas consonantes juntas...). Será un placer para mí que sigas leyendo. Besos
david santos ha dicho que…
Hola, Julian.
Gracias por tu trabajo.
My gusta mucho.
Hasta siempre.
Julián Carax ha dicho que…
Gracias a ti por leerme. Un verdadero placer. Seguiré escribiendo e intentando mejorar.

Abrazos andaluces
MaleNa ha dicho que…
Andaluz del alma mia, con este texto te quedas con mi emocion.

Belo bello, que florezca el mundo, que deshielen los hielos, total el amor nos cobijara.


Felices Fiestas.
Julián Carax ha dicho que…
Felices fiestas, Malena. Gracias por tus comentarios. Seguiremos descubriendo lugares donde cobijarnos, pero uno de ellos seguirá siendo tu blog y, en consecuencia, tu magia.

Besos

Entradas populares de este blog

El poeta puede

El poeta puede ver el beso
medio lleno o medio vacío
El poeta lima
El poeta lame
El poeta no tiene lema
El poeta le busca todas las vueltas a Roma
rema que te rema
rima que te rima
de ramo en ramo
El poeta puede volar por los aires
y estrellarse en el cielo.
Acaso entonces se da cuenta:
su poema ha llegado a su ocaso.

Mañana iremos todos juntos a comer croquetas

Estaba en Madrid. Tenía un trabajo bonito y mal pagado. Vivía rodeado de libros, de viejas y de nuevas historias. Esa tarde era un parque y primavera. Una llamada cerró el parque y nubló el cielo. No quiero escribir aquí sobre las lágrimas que recorrieron aquel trayecto de vuelta a casa. Me niego.

Yo escribo aquí sobre el río de generosidad que se desbordaba siempre a tu paso. Me gustaría hablar también de la lluvia. En tu casa diluviaban besos. Yo he crecido regado por tu cariño y tu alegría.

Han pasado seis años y tu río no se seca porque siempre llueves, abuela.

Me gustaría mucho decirte que soy feliz y que mañana, después de misa con zapatos nuevos, iremos todos juntos a comer croquetas.





Tarde de frío

El domingo tirita
cuando se hace de noche
y sabe que su tiempo aquí se acaba.

Bicicletas de invierno
reclaman su condición de juguete de verano
y las manos en el manillar
suplican guantes a Dios.

La lluvia
se presenta en la escena
sin tarjeta de invitación.
La dejan pasar
a pesar de eso.

No hay manual para calles mojadas
cansadas de asfalto
ni instrucciones para sortear
charcos.

Pedales y frenos.
Luces.
Intermitentes.

Algún día el viento
te dirá algo.