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Un gesto de amor

De vez en cuando, se encuentran restos en las orillas de estos mares. Encontré este mensaje dentro de una botella:

En mi ropa, en la manta, en el sofá hay pelos
tuyos, que se enredan sigilosos, atándome los pies, desatando los recuerdos.
Los rastreo y recojo,
y los he ido anudando
uno por uno, para hacerte un collar
que me sirva, de paso, como soga.
Lo ataré de noche en la bombilla del salón,
subiré a una silla, y después
de meter la cabeza y proferir
las palabras de sobra conocidas,
daré una leve patada, y veré entonces
si son débiles los lazos de nuestro amor.

Comentarios

Paula ha dicho que…
Prueba ¿Se puede escribir sin ser socio?
Pau ha dicho que…
(Vale, ya veo que si que se puede escribir)

No se porqué, hoy me he acordado de esta poesía.La leí hace un montón (pero la tira, unos cuantos años) en algún periódico (en el país semanal o el de las tentaciones, o algo así). Pero yo la recordaba algo distinta (aunque, claro, mi memoria no da para tanto,y probablemente es que yo la recuerdo mal)

Lo que yo tengo en la cabeza es(cambia solo la última parte):

En mi ropa, en la manta, en el sofá hay pelos
tuyos, que se enredan sigilosos, atándome los pies, desatando los recuerdos.
Los rastreo y recojo,
y los he ido anudando
uno por uno, para hacerte un collar
que me sirva, de paso, como soga.
Una noche cualquiera
lo ataré a la bombilla del salón,
subiré a una silla, y tras proferir
las palabras de sobra conocidas,
daré una leve patada, y veré entonces
si son fuertes los lazos que unen nuestro amor.


Tiene algo misterioso, triste y "acabado" que me encanta... poesiá

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Veo en un pequeño recuadro
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y que a las nueve de este otoño
irás a beber melancolía
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Abuelo Paco

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Trece febreros y dos días

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Hoy,
trece febreros y dos días después
sé que no hay guaridas para náufragos
y que no hay náufrago
que no busque,
alguna vez,
una guarida.