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Mostrando las entradas etiquetadas como Meses

Infiel septiembre

Sueles ser el último en salirte de la piscina, pero también disfrutas siendo el primero que se atreve a desnudar árboles. Seductor de estaciones: subes al vagón estival y, con el tren a punto de llegar, saltas al compartimento donde bailan las hojas secas.

Desperdicios de papel

"Últimamente ando algo perdido" , Ismael Serrano Últimamente me siento vacío, como un parque cuando llueve. Concibo las canciones como autobiografías de poeta obtuso, sin gran angular: melodías de febrero gris. Por las noches siempre es invierno, se enredan las cadenas de madrugada y me siento títere del destino. Deshilachado, seco y lluvioso al mismo tiempo. Mis cuadernos se mueren de sobredosis de tinta mal gastada. Me sobran los domingos tristes. ¿qué hacer con tantos desperdicios de papel? ¿no puedo cancelar la incertidumbre?

Llueva y prenda (títulos temporales para acabar enero)

Llueva Se han cubierto de bruma las palabras y los sentimientos comienzan a estar borrosos. Respiro niebla. Se me atraganta el futuro en la garganta. Yo quiero azules y tú vienes al baile disfrazada de tormenta. Prenda Es verdad. No miento cuando digo que cada vez temo menos a los truenos. Tampoco tengo miedo al fuego. Aprendí a curarme las ralladuras de tercer grado: sé abrasarme mientras abrazo. ¿conoces tú la receta de una piel en llamas? Es hermoso recorrer un cuerpo e incendiarlo. El infierno de dos cuerpos desnudos es el cielo: el Paraíso.

Invierno

Hace frío aquí dentro, me has llenado el cuerpo de diciembre y nunca me has contado los secretos de la nieve. No escalo frío y fuera están el vértigo y la sal. Es verdad que podría ser invierno en cualquier parte cuando tú callas. Vivimos a la intemperie.

Hojas de noviembre

I Es otoño, imán melancólico de canciones tristes, de historias con final incierto. Meses de condicionales, de hojas indecisas que vuelan sin saber dónde posarse: ¿habitar el suelo de los parques, huir del funcionario de limpieza o estrellarse contra cuerpos anónimos? II Es otoño y, por las noches, abrazo a las almohadas pensando que eres tú, que es tu cuerpo el que responde a mis llamadas de emergencia: SOS caricia, SOS susurro, Be-SOS. III Es otoño, y la memoria se vuelve cruel porque incluso inventa cosas que no ocurrieron tal como ocurrieron unas veces edulcora, otras dramatiza son las hojas del tiempo que cambian de papel.

Sinfonías (o 18 de Octubre en Hanoi)

Amanece la ciudad cuando yo despierto. En mi habitación suenan las melodías de Satie gymnopedies y gnossiennes se entremezclan con el ruido de ahí afuera, ese que atraviesa todas las mañanas mi ventana. Suenan las melodías de las motos, banda sonora original del lugar. Son las sinfonías de la vida, las que la hacen especial, bella y caótica. Como tú.

Como loco

Nadie hablará de nosotros si no hallamos puerto, hay congelados derretidos y gente que muere de frío, hay abogados y aguacates no son lo mismo en mi idioma unos defenderán a un acusado, otros intentarán salvar a una ensalada qué aliño más raro estos versos improvisados repletos de incertidumbres y confusión ¿quién fue Confucio? no me digas cuánto sabes, háblame de tus carencias porque juntos podemos hacer puzzles y dibujar nuevas piezas sin ser tu peón sin saber yo jugar al ajedrez está claro que quieren hundir la flota D2 tocado, 4C hundido juegos de tablero ¿quién es quién? ¿tengo edad para jugar? ¿tengo edad para aprender a perder, para saber cómo ganar incluso perdiendo? Madurez,hay en las manzanas y manzanas en los bailes de los huertos con viento ¿existe un límite de tiempo para el tiempo? ¿puedo ser yo mismo sin ser yo mismo? dicen que tus labios son veneno y si los toco, no quiero antídotos quiero riesgo y a la vez peco de cobarde para quién escribo ¿es mi ego lo que muevo? pod...

Laberinto

Canta El Cantautor que la respuesta está en el viento Me susurra la distancia vestida de refrán que si yo quiero te olvido Dicen algunos tan Panchos que si tú me dices ven lo dejo todo. Por desnudarme con verdades me dicen que tengo alma de bolero. Se han hecho añicos los mayos de cristal infancia de tortuga, lenta, feliz y con caparazón creyéndome a salvo del tiempo entre playmobiles y hasta legos. En la isla del tesoro habita un bombero triste, alérgico a las llamas los incendios solo acaban cuando moja las cerillas con sus lágrimas. Cortocircuito húmedo, amor impasible fuego imposible. Todo un sinsentido. No te huelo No te miro No te toco No te pruebo No te oigo Para encontrar tu boca es preciso salir de este laberinto. (Escritura automática. Medianoche de mayo en Hanoi. Suena "A menudo" Nimri)

Poemas para un "des"mayo

I. El roce hace el cariño y también la herida II. Botiquín de segundos auxilios Ahora que se han despegado las tiritas, que caducó el bote de mercromina y que el agua ha dejado de estar oxigenada, vuelve -si eres tú- o aparece -si eres otra- porque nada decía el prospecto sobre los efectos secundarios de tu ausencia.

Micropoema para cerrar en un abril de ojos

Me siento solo y estoy rodeado de sillas (Dedicado a aquellos/as que se sientan solos) Suena esta canción de Los Planetas para cobardes

Delfines en abril

Detesto la incertidumbre de tus puntos suspensivos, y lo impreciso de un etcétera. ¿Qué hay en ellos? ¿Por qué no dices que viene después? Enséñame a jugar con este tiempo en que no estás. Dibújame un manual de intuiciones. Escríbeme postales sobre los besos que algún día me darás. A cambio, prometo llevarte al mar a ver saltar a los delfines. PD: Suena de fondo esta bella canción de Tim Buckley.

Wonderland (Década, de cada momento)

I Pronto dormirás en la almohada de diciembre y cuando despiertes serás enero, hará frío y tendrás otro nombre, otro final, que en realidad es otro comienzo. Lo de antes, el cero que te cierra, el doce, el treinta y uno que te despiden, serán una puerta que cierra la primera década de un siglo joven, pero repleto ya de sensaciones. II Aprendí a volar a través de los cristales en lentos trenes regionales que se hacían llamar Express, memoricé el trayecto de las gotas de lluvia en una ventanilla, afilé el lápiz del carpintero a sangre fría y Truman Capote y Laguillo me esperaban siempre en Sevilla, eu un piso que rebosaba basura y amistad a partes iguales. Pensaba iluso en ser un buen periodista. Aún hoy lo pienso. Quiero decir: sigo siendo un iluso. III Una profesora de Toulouse y un amigo que se marchó a Londres me despertaron Lyon Erasmus me vistió con bufandas, melena y chaquetas de pana. Descubrí la nieve, que el hielo resbala y que la vieja Europa es fría y cálida al mismo tiempo. ...

Elle est où l´inspiration? (Interrogantes en diciembre)

¿Quién le afina la punta al lápiz? ¿Quién se ha llevado la tinta? ¿Quién puso las ideas a secar al sol en el tendedero toda una semana? ¿A qué se debe esta espesura, este mar de agua estancada? ¿Qué le sucede a este "intento" de de poeta? ¿Quién ha vaciado la libreta? ¿Dónde reclamar versos si no hay servicios de atención al paciente?

Noviembre

No te asustes del frío que te abriga. Desnúdate otra vez como se desnudan los árboles. Vuelve, aunque nunca estuvieras en noviembre.

Nueve meses (o autobiografía incompleta de 27 otoños)

Supongo que sería septiembre cuando entré a vivir allí. Era una habitación cálida y acogedora. Aunque silenciosa, a veces tenía la sensación de que se movía y, aunque esto no lo recuerdo bien, creo que fue el primer lugar donde sentí una caricia. No tenía ventanas, y había poca luz. Esta primera oscuridad se vio compensada con una alimentación rica y abundante que llegaba puntualmente en diferentes momentos del día o de la noche cuando yo aún no sabía qué era el día ni qué era la noche. No había facturas ni contratos, no había preocupaciones. ¿Qué más podía pedir? me preguntaba ahí dentro cuando desconocía aún el poder de las palabras, el significado de una letra sumada a otra, cuando aún no intuía todo lo que fuera había: lo bueno y lo malo, lo ingenuo, lo perverso, lo bello, mi verdad, tu mentira, tus sonrisas, los colores, el sol, tu lluvia, nuestros besos, mis trenes, los aviones, mi amor, tu desamor, las canciones, las páginas de un libro, nuestras promesas, mi nostalgia y tu mel...

Septiembre

Septiembre equilibrista, atravesando el filo del calendario. Septiembre trapecista, colgado de la incertidumbre de los días. Septiembre acróbata, saltando del verano al otoño. Septiembre ilusionista, hipnotizando viajeros de madrugada Septiembre escapista, preparando con magia la huída.

Abril

Abril llega en bicicleta, va dejando un rastro de azahar, intuye terrazas al sol, tardes reflejadas en copas doradas. Abril es un balcón abierto, una cortina que baila y deja pasar una brisa que ya no te hace tiritar. Abril dejando en lista de espera al próximo invierno, vaciando la maleta de melancolías de estufas y mesas camilla. Abril, aguas mil. Sólo si deseas mojarte. Mojarte conmigo.

Nacimiento, muerte y resurrección de un mes

Nace diciembre, es una criatura fría, pero festiva. Es caprichosa y de piel blanca. Su vida es corta. Morirá a los 31. De hecho, puedo adivinar su muerte: el fallecimiento ocurrirá tras doce campanadas y un puñado de uvas. Luego siempre viene enero, que la entierra. Pero diciembre, aunque muere joven y de indigestión, siempre resucita.

Despertar febril

Es el primer domingo de febrero. Este mes se va más deprisa que los otros. Es un día lluvioso. Quizás todavía estés durmiendo tras una noche larga en lugares oscuros. Esos lugares donde se habla sólo con miradas y gestos. Probablemente a tu lado haya una persona envuelta en tus sábanas rojas. Tienes miedo a despertarte porque no sabes si te sorprenderás al ver su cara. Está sonando un piano de fondo. La habitación es un jazz desordenado. Tu ropa, su ropa, su reloj, su pulsera. Todo es una melodía extraña. La habitación está impregnada de tabaco y sexo y aún retumba en tu cabeza el último ron con cola. ¿O no fue el último? Cada vez llueve más fuerte. Tú intentas convencer a tus párpados de que todavía no es el momento de levantarse. El ruido del agua y del piano no te ayudan en este peculiar duelo. La otra persona respira muy fuerte. Está profundamente dormida.

365

Diciembre, te toca cerrar la puerta: atrás dejaste un noviembre agridulce, de maletas quebradizas y besos invisibles un octubre que se perdió entre hojas, días de palabras liberadas y condes indecisos; septiembre supo a reencuentros furtivos, a amistades embriagadas fieles, pero efímeras; me robaron agosto tras alejarme de mi orilla olas suaves del sur borradas tras espumas doradas y borrosas; las melodías inundaron julio, las ciudades susurraban versos al oído; incierto y decolocado me encontró junio vagaba por las calles guiado por los gritos; en mayo no hubo fotos, el carrusel no dejaba de dar vueltas y el camino hacía eses; abril fue azul, sonaban los Beatles tras navegar mares negros de Europa a Asia, descalzo y sorprendido; el francés conquistó marzo, je, tu, il, elle, nous, vous, ils, elles una bici sueca me paseó en febrero y Viena me embrujó sin avisar; en enero se abrió la puerta que hoy cierras, doce.