Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.
La guarida de los náufragos ©

Comentarios
Abrazos
Desde el título de tu composición hasta la brevedad de tus versos, se despliega toda una magnífica e intensa profundidad lírica.
Realmente espléndido tu juego de palabras.
Un saludo, Alfonso.
(Este tema de los Planetas, lo desconocía, pero se suma a la belleza de esta entrada).