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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos breves

Emmanuel

Cuando voy a comprar a uno de los supermercados que están cerca de casa, me encuentro con los buenos días y la sonrisa de Emmanuel. Yo no voy todos los días, pero sé que él siempre está allí. "Hace frío", me ha dicho hoy antes de entrar a comprar. "Sí, hace frío", le he respondido yo sin saber aún su nombre. Luego he entrado en el supermercado. La compra me ha costado poco más de 23 euros y he pagado con dos billetes. Uno de veinte y otro de cinco. Al salir, le he dado la vuelta. No era mucho, no es el modo, probablemente no sirve de nada. Pero se la he dado. Eso es lo que he hecho. Eso y preguntarle: -¿de dónde eres?. -"Soy de Ghana, allí hace mucho calor", me ha respondido. -¿Cómo te llamas? Yo soy Alfonso. - "Me llamo Emmanuel". - "Encantado, Emmanuel. ¿Cuánto tiempo llevas en España?. He creído entender que lleva dos años. Siempre en Madrid. Hemos hablado un poco más y me he marchado después. Yo no voy todos los días, pero sé que Emman...

Los atunes son insomnes

Hace unos meses, mi padre asistió a una charla con Manuel Vicent durante la Feria del Libro de Córdoba. Mi padre le habló de mi blog, "El primer atún de Ulises", le dijo que llevaba ese título por su novela "Son de Mar" y que si podía dedicarme unas palabras. Vicent le respondió "dígale a su hijo que los atunes son insomnes". A propósito de esta frase, investigué otras entrevistas a Manuel Vicent en la red y encontré este fragmento, que me gusta mucho: "El atún es un pez que navega insomne, sin dejar de comer, devorar o navegar. A partir de ahí he imaginado que los náufragos, como los atunes, siempre vuelven a la vida. Quiero decir que todos los náufragos resucitan. El comienzo de este proceso, es decir, el manual de resucitados, es una llamada, un amor, alguien que puede estar en la tierra esperando al que vuelve del mar" (Manuel Vicent).

Mapas

Mapa físico es el lugar donde domina el más fuerte, donde la razón dejó paso al olvido y a la violencia. Donde lo bruto, donde el esfuerzo desmedido recibe recompensa y la imagen vale más que tus sentidos. Mapa mudo es aquel que calla. Los lugares del mundo donde no se puede hablar. Los lugares del mundo donde no se quiere hablar. Donde se oculta. La guarida del silencio provocado. El lugar vacío. El nido del silencio. Su cuna, una boca cerrada por la fuerza del mapa físico. Mapache es el mapa animal que habita en el bosque. Son las huellas del médico, escritor,guerrillero y político argentino-cubano antes de que le apagaran la luz en La Higuera. Es el mapa de la revolución, el mapa del instinto. Mapa mental es la idea en mi cabeza o en la tuya de que existen mapaches, mapas físicos y mapas mudos. Es el lugar donde la vida, donde la muerte. La superficie y el subsuelo. Donde se piensa y donde se crea. Donde se destruye al pensar.

El llanto mudo

Entró con sus padres en el vagón y se sentó en el suelo, apoyando su espalda en la puerta del metro y arropándose con su mochila. Era muy delgada y tenía aspecto enfermizo. A su lado, un fantasma. Era su padre, un hombre delgado, calvo y con numerosas manchas en su piel. Tenía una voz temblorosa e insegura. Él no tenía aspecto enfermizo; era en sí la enfermedad, la derrota,la debilidad. Ni siquiera miraba a su hija, tan sólo conversaba con su mujer. Ella representaba la dejadez. Su pelo oscuro y sucio estaba ya invadido por las primeras canas. Tampoco se dirigía a su hija. Parecía, eso sí, intentar llegar a algún tipo de acuerdo con el fantasma. No alcancé a escuchar su conversación, pero sí me ensordeció un llanto mudo. Un llanto que perforó mis sentidos. Dos lágrimas mojaron las mejillas de la pequeña en silencio y ni el fantasma ni la dejadez lo percibieron. Al llegar a Sol, la madre le dijo a su hija: "Dale un beso a tu padre". La niña besó al fantasma, que siguió vagando...

Volver a empezar

Instrucciones de lectura: este texto sólo puede leerse escuchando simultáneamente la canción "Canon" de Johann Pachelbel. La música del violín consiguió aislarme de la avalancha de gente que invadía -como hormigas hambrientas- los túneles del metro. Iban a Sol, a arder con el fuego que desprenden las Visas y las 4B. Yo, seguramente, era una hormiga más dispuesta a quemarme. El violín lo tocaba un anciano. Acariciaba el instrumento. Lo amaba. Se podía intuir en sus ojos y en cómo movía su cuello y sus brazos al tocarlo. A su lado, había una anciana. Sentada en un arriesgado taburete, ella acariciaba al anciano. Lo amaba. Lo tocaba -sin tocarlo- con una sonrisa de fidelidad muy bien afinada. Todo esto ocurrió en apenas un minuto. Luego, volver a empezar.

River Man

Instrucciones de lectura: este texto sólo puede leerse escuchando simultáneamente la canción "River Man" de Nick Drake. Pienso en las hojas que dejan desnudos a los árboles. Los árboles, seres vivos que se quitan la ropa en otoño e invierno y se abrigan en primavera y verano. ¿Cuál es su termostato? No lo sé, me subo por las ramas. Y el río, pienso en el viejo descuidado que cada tarde se asoma a la orilla para pescar con su caña. ¿Atrapará algo? Siquiera una bota. Tendría mucho mérito porque no tiene anzuelo. Dicen que perdió el gancho una noche, en la capital de un país extranjero impronunciable. También pienso en el joven luciérnaga. Tenía muchas luces durante su adolescencia. Presumía de reloj delante de las chicas y se engominaba siempre el pelo hacia atrás. Hoy se ha apagado y vaga por las calles. Y pienso de nuevo en el viejo descuidado que pesca en el río. ¿Será él el joven luciérnaga? Observo además que no tiene mucha ropa y, por tanto, debe sufrir el frío sol de inv...

2010

Esta entrada es para aquellos náufragos que, queriendo o sin querer, han acabado bañándose en mi mar. No debe fiarse el bloguero de los contadores, pero a este que os escribe y os conoce o desconoce le ha hecho ilusión alcanzar el número del año que viene: 2010 marineros, piratas y veleros. Como regalo, este fragmento de la biografía novelada de Ángel González, escrita por mi querido y admirado poeta Luis García Montero ("Mañana no será lo que Dios quiera", mi última lectura): "Lo que un escritor debía ser capaz de explicar, y de contagiar, era el sentimiento que provoca en el ser humano el color de las tardes, la lealtad matutina del sol,la vigilancia de la luna, los nuevos brotes de las hojas en las ramas de los árboles, la paciencia de los ríos o los viajes en tren, de un país a otro, de una aldea a otra, en cualquier lugar de la Tierra, pero sin olvidar que siempre hay alguien, un personaje feliz o triste, solitario o envuelto en un abrazo, enamorado o descorazonado,...

Vinilos, conductores y peatones

La realidad es que ya son más de las dos de la madrugada y estoy abusando de la melancolía y puteando a mi sueño, que me ruega que cierre de una vez los ojos. Mis ojos derrotados por el insomnio. Estoy escuchando una canción tras otra de este grupo de reyes noruegos que hablan de qué es conveniente y qué no. Últimamente, se han empeñado en secuestrar mis oídos (what we build is bigger than the sum of two). La realidad es que pienso en ti, en ti y en ti. Y me rallo, como los vinilos envueltos en polvo de aquella tienda de discos; la de la calle que desemboca en el Guadalquivir. Como conductor, estoy enganchado a las curvas, pero sigo con la "L" en el cristal trasero. ¿Cómo no estrellarse entonces? Como peatón, sé que fuera hay aceras, pasos de cebra y semáforos con pequeños hombres verdes, pero yo me empeño en cruzar por el medio.

Una historia-estufa (invierno en Madrid)

Me apetece contarte una historia que te abrigue este invierno. Una historia-estufa que te arrope en una oscura tarde de diciembre en Tribunal o en un frío amanecer de enero en Noviciado. Quiero escribirte una historia con mis guantes y bufandas cobijándote del frío mientras esperas el autobús de vuelta a casa en Atocha. Podría quizás susurrarte una historia de osos, que hibernan en cuevas secretas, ajenas a los túneles del metro de Bambú. Me apetece soplarte (vapor, vapor) si tus dedos se congelan esperando al semáforo en verde en Gran Vía. Me apetece contártelas, pero no sé por dónde empezar. Mientras lo pienso, escucho al termómetro estornudar por la llegada de los números pequeños en la próxima estación.

The secret life of daydreams (de la película Orgullo y prejuicio)

Jugaron al escondite sólo para encontrarse. Se refugiaron en bailes, en pianos, en lluvias, en árboles, en lagos. Hubo prejuicios y hubo orgullos que retrasaban el desenlace del juego. Sin embargo, al final ganaron los dos. Se descubrieron a la vez. Cuando ella tocó sus manos, pudo sentir que estaban frías. Entonces descubrieron despiertos la vida secreta de las ensoñaciones. ensueño. (Del lat. insomnĭum). 1. m. Sueño o representación fantástica de quien duerme. 2. m. Ilusión, fantasía.

Despertar febril

Es el primer domingo de febrero. Este mes se va más deprisa que los otros. Es un día lluvioso. Quizás todavía estés durmiendo tras una noche larga en lugares oscuros. Esos lugares donde se habla sólo con miradas y gestos. Probablemente a tu lado haya una persona envuelta en tus sábanas rojas. Tienes miedo a despertarte porque no sabes si te sorprenderás al ver su cara. Está sonando un piano de fondo. La habitación es un jazz desordenado. Tu ropa, su ropa, su reloj, su pulsera. Todo es una melodía extraña. La habitación está impregnada de tabaco y sexo y aún retumba en tu cabeza el último ron con cola. ¿O no fue el último? Cada vez llueve más fuerte. Tú intentas convencer a tus párpados de que todavía no es el momento de levantarse. El ruido del agua y del piano no te ayudan en este peculiar duelo. La otra persona respira muy fuerte. Está profundamente dormida.

Vuelo 9878

Se ha hecho demasiado tarde en el aeropuerto John Lennon de Liverpool. Mi vida está repleta de bellos lugares y de fotografías, pero también está saturada de puertas de embarques, de controles de pasaportes y de azafatas de vuelo que explican cómo se usa el chaleco salvavidas. Ni despego ni aterrizo. ¿Hacia dónde vuelo? Quiero asiento con ventanilla, cerca de las alas, para encontrar las salidas de emergencia. Liverpool, 26 de Abril 2008

Sueño a finales de marzo

Me he despertado esta mañana de primavera invernal confuso por tu recuerdo, que apareció real en mi sueño. Me pregunto qué estarás haciendo ahora en aquel país de colores y contrastes mientras yo escribo estas líneas melancólicas en negro sobre blanco. Sablé, 25 de marzo 2008

REWIND

Escribo una crónica desde mi ordenador de Sablé a las 21:30 de la noche del lunes 3 de marzo de 2008. Estoy escuchando la radio y pensando cómo resumir los días de vacaciones. Puede que eliminando esta introducción, por ejemplo. Sin embargo, no lo haré así. Anoche llegué a Sablé hacia las 21 horas. Atrás dejé 3 capitales europeas: París, Estocolmo y Viena. El contraste es grande. Cambio de metros, ruido y gente por vacas y silencio. Cada cosa tiene su encanto, aunque a día de hoy me quedo con el perfil urbano. Voy a ir del final al principio. Al final, ya estaba muy cansado y me fui a dormir. Estuve en París con tres amigos. Fuimos a ver el museo de Orsay, pero había mucha gente. Así que nos fuimos a los puestos del Sena. Lupin y Asterix en el bolsillo para futuras lecturas a módico precio. Antes, habíamos salido por la noche a una zona que estaba bastante bien y no era muy cara. Bebimos en un pub brasileño y en una mini disco-pub donde terminamos la noche hasta el primer metro, qu...

Tren destino Nantes

Se subió en Ancenis. Tenía esa cara infantil que tienen algunas chicas francesas. El cabello largo, frondoso; los ojos grandes, bien abiertos (hasta que decidió dormirse); sus labios eran gruesos, carnosos. Pedían a gritos ser besados. Sin duda, mi "Eva Green" iba en aquel vagón. Terminó de seducirme al abrir su boca para contestar una llamada telefónica. Sus paletas estaban levemente separadas. Era eso lo que la hacía aún más atractiva, su pequeña imperfección. Creo que nos cruzamos alguna mirada esquiva. Sí, de esas que se producen entre dos desconocidos. La perdí de vista cuando una nube de gente se levantó para recoger su equipaje. Habíamos llegado a Nantes

Le retour

El día comenzó sin ser día. Cuando aún las luces no habían sido encendidas en el pequeño pueblo, el primer tren ya iniciaba su camino. Tras una espera de una hora, otro tren, ya con las luces del día dadas, arrancó hasta llegar a la capital parisina. Allí, tras dejar las maletas en la consigna de la estación de Montparnasse, el viajero decidió visitar la casa de unos viejos conocidos. Era una gélida mañana y los cuervos revoloteaban libres y felices en aquel lugar. El resto era silencio. Silencio paradójico en la casa donde sus habitantes tan bien habían hablado antes de quedarse en el recuerdo de una lápida, en el recuerdo de sus versos, de sus obras. Sin embargo, si agudizabas los sentidos, allí podías sentir el aroma de las flores del mal, el desorden ordenado de Rayuela o las melodías sensuales de Gainsbourg: "Je suis venu te dire que je m´en vais". Y el viajero se va, se va volando en busca de tierras más cálidas. Aunque el vuelo se hace esperar mucho, mucho, mucho. El v...

Ce soir

Hoy el día está soleado y, aunque hace ya un frío propio de la zona, el sol consigue calentar y es agradable mientras paseo. He atravesado una parte del parque que desconocía, una en la que los patos viven tranquilamente, alejados de la civilización. Una ruta llena de árboles a la orilla del río y de pequeños senderos de bosque misterioso. Después, he llegado al puerto. Han acabado las obras que había y, de nuevo, hay barcos. Tras las últimas lluvias, la Sarthe ha crecido y la corriente arrastra árboles olvidados por el tiempo. Las calles del pueblo tienen más gente y están repletas de adornos navideños. Escucho campanas. Vienen de la iglesia. Hay un entierro y el sonido de las campanas se mezcla con el ruido del agua. Es una bella melodía. Tanto el árbol como el muerto son dos cuerpos arrastrados a otras latitudes. He continuado caminando un rato hasta ver esa bicicleta que tanto me gusta. Quizás me la compre mañana. O puede que no me la compre. Ahora, he sacado las llaves de mi bolsi...

La habitación

La habitación no era muy grande, pero tenía una litera extraña, más grande de lo habitual. Tanto en la parte de arriba como en la de abajo podían dormir dos personas sin estar apretadas. O apretadas. Eso ya depende de las personas que allí durmieran. Tenía una ventana. Una ventana antigua, propia de las viejas viviendas de aquella ciudad francesa. Daba a un pequeño patio interior. Cuando la abrías, chirriaba. Enfrente había otra ventana. En ocasiones,se asomaba a ella un espía inesperado. Era un pequeño gato que, aunque parecía inofensivo, parecía que quisiera controlar cada uno de nuestros movimientos. Pero volvamos dentro. La habitación tenía un armario (lleno ya de su ropa)y un escritorio (lleno ya de sus cosas, lleno ya de mis cosas). También había un pequeño espejo. Me gustaba su reflejo. Podía verla dos veces. La pared se llenó de postales. Un día, era ya verano, se despegaron algunas y cayeron al suelo. Pocos días después, la habitación se quedó vacía; y su ventana, cerrada. Sól...

It shouldn´t happen to a dream

Tu respiración susurra mi pecho, es cálida nuestra cama sin sábanas, nuestros cuerpos sin ropa reclaman más calor. -Calor,amor, calor, amor, calor, amor- En un breve intervalo se funden en uno solo, y nuestra habitación es una isla, un trozo del paraíso que nos separa del resto del mundo. Y entonces me despierto. Esto no debería sucederle a un sueño

Cartas de arena

Mi amor, Te escribo desde las lejanas playas de Zanja Honda, Uruguay. Allí, al país con nombre de río me llevó el destino. Buscaba un lugar donde las mareas y el vaivén de las olas me hicieran renacer. Es bonito este lugar y las gentes de la región, muy amables y acogedoras. Supongo que, al ser nuevo aquí, “el náufrago español” me llaman, todo son atenciones para mí. Cuando vayan transcurriendo los días, seré uno más y pasaré inadvertido. Como me ocurrió contigo... Querida, Hoy mismo llegué a la isla de Pascua. Nunca imaginé que me atreviese a llegar a este lugar sin tu compañía. ¿Cuántas veces planeamos juntos este viaje? Al principio me sentía incapaz, pero luego pensé en imaginar que tú estabas a mi lado y así estoy haciendo. Los chilenos me miran con recelo. Deben pensar que estoy loco, pues me paso todo el día haciéndote fotografías para nuestro álbum. Sin embargo, al revelar los carretes, tú no apareces... Mi vida, No sé si te llegara esta carta. El sistema de correos funciona ...