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Despertar febril

Es el primer domingo de febrero. Este mes se va más deprisa que los otros. Es un día lluvioso. Quizás todavía estés durmiendo tras una noche larga en lugares oscuros. Esos lugares donde se habla sólo con miradas y gestos. Probablemente a tu lado haya una persona envuelta en tus sábanas rojas. Tienes miedo a despertarte porque no sabes si te sorprenderás al ver su cara. Está sonando un piano de fondo. La habitación es un jazz desordenado. Tu ropa, su ropa, su reloj, su pulsera. Todo es una melodía extraña. La habitación está impregnada de tabaco y sexo y aún retumba en tu cabeza el último ron con cola. ¿O no fue el último? Cada vez llueve más fuerte. Tú intentas convencer a tus párpados de que todavía no es el momento de levantarse. El ruido del agua y del piano no te ayudan en este peculiar duelo. La otra persona respira muy fuerte. Está profundamente dormida.

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Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.