Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.
La guarida de los náufragos ©

Comentarios
Amo tu poesía, éxitos y saludos desde Venezuela!!!!
Me alegra leer tus comentarios. Me sonrojan y me honran. No es fácil encontrar amantes de la poesía hoy en día.
Que lleguen a Venezuela mis abrazos y mis agradecimientos. Vienen con "V", de Vietnam, país donde vivo.
Gracias por compartir y espero que tu infidelidad no se contagie a mi blog y encontrarte así por aquí de cuando en vez.